Aproximaciones interpretativas al trabajo colegiado

Estrategia de enseñanza en la Unidad de Aprendizaje “Trabajo Social en la Comunidad”

Interpretive approaches to collegiate work

Teaching strategy in the Social Work in the Community Learning Unit

Resumen

Este artículo tiene por objetivo aproximarse interpretativamente al trabajo colegiado, como estrategia que desarrollan los docentes durante la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad, en la Universidad Autónoma del Estado de México. Teóricamente se fundamenta en la hermenéutica, ya que permite visibilizar lo que el docente vive y experimenta en su labor cotidiana. Es un estudio de corte cualitativo, de tipo interpretativo y de diseño sincrónico, toda vez que posibilita interpretar el discurso de los docentes en su realidad profesional.

Los hallazgos visibilizan al trabajo colegiado como estrategia imprescindible durante la enseñanza, en dos vertientes: La primera, que implica la colaboración entre estudiantes de trabajo social con alumnos de otras disciplinas en la discusión de las problemáticas y necesidades sociales comunitarias, a fin de procurar consensos en torno a su intervención social; la segunda, radica en la instrucción práctica para la gestión de recursos humanos, materiales, económicos e institucionales, posibilitando una mejora en el proceso de investigación e intervención.

Palabras clave: estrategias de enseñanza, trabajo colegiado, trabajo social en la comunidad.

Abstrac

The objective of this article is to approach collegiate work interpretively, as a strategy developed by teachers during the teaching of the Social Work in the Community Learning Unit, at the Autonomous University of the State of Mexico. Theoretically, it is based on hermeneutics, since it allows making visible what the teacher lives and experiences in their daily work. It is a qualitative study, of an interpretive type and of synchronous design, since it makes it possible to interpret the teachers’ discourse in their professional reality. The assumption that guided the research process refers to the fact that collegiate work is a transcendental part of the pedagogical and disciplinary experience of teachers in the teaching of this learning unit.

The findings make collegiate work visible as an essential strategy during teaching, in two aspects: The first, which involves collaboration between social work students with students from other disciplines in the discussion of community social problems and needs, in order to seek consensus around his social intervention; the second lies in practical instruction for the management of human, material, economic and institutional resources, enabling an improvement in the research and intervention process.

Keywords: teaching strategies, collegiate work, social work in the community.

Introducción

El trabajo social comunitario es considerado como uno de los métodos tradicionales en la disciplina y profesión del trabajo social (Bautista, Sánchez y Jiménez, 2020), a través del cual desarrolla un proceso destinado a promover y lograr el mejoramiento de las condiciones de vida de los miembros de una comunidad, mediante la organización y participación de los sujetos individuales y colectivos que convergen en las localidades, que reconocen sus propios problemas, toman las decisiones de selección y ejecución de alternativas de atención y solución a los mismos (Valdizón, 1992).

Por lo tanto, el trabajo social comunitario busca el bienestar social de la población. Procura que, desde la misma población se genere el análisis de la situación y la búsqueda de soluciones a los problemas que aquejan a la comunidad, pretende orientar el abordaje de las situaciones sociales colectivas, mediante la movilización, la organización, la acción, la reconstrucción de su identidad, la capacidad de reconocimiento de diferencias y especificidades, para enfrentar la tarea de formar y mantener un grupo en torno a la elaboración y la aplicación de proyectos de desarrollo social, a través del empleo de los recursos con los que disponga la comunidad (Valdizón, 1992).

Trabajo Social en la Comunidad I y II son asignaturas de tipo teórico-práctico, de carácter obligatorio, ubicadas en el núcleo de formación sustantivo, de acuerdo con el Programa de Estudios de la Licenciatura en Trabajo Social, que oferta la Universidad Autónoma del Estado de México. cada curso tiene una duración total de 128 horas, distribuidas en una hora teórica y siete horas prácticas a la semana (FACICO, 2003).

Este artículo tiene por objetivo aproximarse interpretativamente al trabajo colegiado como una estrategia que desarrollan los docentes durante la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad, en la Universidad Autónoma del Estado de México. La pregunta que orientó el proceso de la investigación fue ¿Cuáles son los rasgos del trabajo colegiado durante la enseñanza de esta asignatura? El supuesto que guio el proceso de investigación alude a que el trabajo colegiado en la enseñanza de esta unidad de aprendizaje, posee dos rasgos esenciales: el primero, que parte de los diversos tipos de recursos con los que se cuenta y, el segundo, que permite la colaboración entre alumnos de trabajo social y otras disciplinas: multidisciplina e interdisciplina.

Este documento se divide en cinco secciones. En la primera se presenta el marco teórico, que hace referencia a la hermenéutica; en la segunda se muestra el contexto donde se enseña la Unidad de Aprendizaje; en la tercera se desarrolla la nota metodológica, en la cuarta se da cuenta de los resultados de la investigación y en la quinta se expresan las reflexiones finales. Asimismo, se incluyen las fuentes de consulta.

La hermenéutica: una oportunidad de comprensión del trabajo colegiado como estrategia de enseñanza

Para abordar las estrategias pedagógicas que desarrollan los docentes en la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad, en la Universidad Autónoma del Estado de México, se acude a la hermenéutica como basamento teórico, ya que permite interpretar lo que el docente siente, vive, imagina y experimenta en su labor cotidiana frente a un grupo de trabajadores sociales en formación, cuyo objetivo radica en desarrollar un proceso práctico de orden comunitario.

En este contexto el enfoque hermenéutico, plantea los tópicos del lenguaje y de la lingüística, ya que a través de ellos se logra la comprensión y la interpretación, es decir, la palabra es el medio por el que se interpreta y comprende al “otro”; la incorporación de la dimensión estética y la tradición histórica, ambas piezas medulares para interpretar la experiencia de los docentes al impartir la asignatura de Trabajo Social en la Comunidad, a través de comprender el uso del trabajo colegiado como una estrategia de enseñanza, nodal en los procesos de intervención comunitaria (Beuchot, 1989).

Es así, que se reconoce que existen experiencias extra científicas en la biografía de los docentes y que son de diversa índole, que exigen y merecen el título de auténtico conocimiento, a la vez que reitera a la interpretación hermenéutica de un corte cuasi subversivo y cuestionador del orden establecido, que imprimen otro sello, el de rehabilitar los conceptos de tradición, prejuicios, autoridad y lenguaje (Gadamer, 2013).

Desde los horizontes interpretativos, se observa que los profesores se han formado en su experiencia profesional y práctica en la intervención social comunitaria y en su labor docente; a través de la hermenéutica, se busca leer la historia de cada sujeto como un libro abierto, es decir, una historia en espera de ser escuchada, que pueda ser conocida (Gadamer, 1990). Lo que significa que cuando se aborda a los sujetos en su ejercicio docente, se comprenden sus fundamentos pedagógicos, teóricos, metodológicos y empíricos, a través del discurso y sus prácticas, ya que los procesos de formación del trabajo social comunitario, se construyen en la interacción con los otros.

A través de la hermenéutica, se pretende descubrir los cauces de la historia cultural por los que fluye esa otra historia real, que condiciona la vida del hombre, liberando al hombre de las ataduras imaginarias que lo aprisionan. Tal es el caso de las instituciones educativas que a partir de sus programas, reglamentos, normas y manuales constriñen y enmarcan el quehacer profesional docente, limitando su actuación en los espacios de la enseñanza de la intervención social comunitaria, pero que a la vez permiten la libertad y reflexión en su ejercicio profesional (Gadamer, 1990).

En este sentido, la hermenéutica no es un mero procedimiento de lectura, ni una simple técnica, ni una actividad aislada de los seres humanos; representa la estructura fundamental que da cuenta de la vivencia de los docentes al desarrollar el trabajo colegiado como una estrategia nodal en su enseñanza, es el acontecer de una auténtica experiencia, en la que el profesor está es un actor principal (Gadamer, 1996).

Por lo anterior, leer la historia como libro abierto al sentido, implica, entre otras cosas, tener la mirada atenta a las estrategias de enseñanza utilizadas por los docentes, aún a través de las desviaciones a que se ve constantemente sometido el intérprete en virtud de sus propias ocurrencias, ya que es inevitable que las suposiciones de valor que tiene el hombre, en su estancia en el mundo, salgan de imprevisto para alterar interpretaciones futuras.

Si la tarea principal, constante y última de la hermenéutica es llegar a la cosa misma, se tendrá que poner distancia entre el marco de referencia particular y el marco de referencia de lo general, de tal manera que, al ir y venir entre ambas posiciones, permita interpretar las coincidencias en su proceso de enseñanza (Gadamer, 1996).

La hermenéutica, desde su posición debeladora, no trata de trascender los límites de nuestra finitud, sino de dar vida a la palabra, de regresarle lo que le pertenece, de sacar a la luz lo que le ha sido ocultado y hasta negado, es decir, visibilizar lo que el docente siente, vive, imagina y experimenta en su quehacer cotidiano en la Universidad Autónoma del Estado de México y en los distintos escenarios de enseñanza del trabajo social comunitario. Ya que este objeto de estudio, poco se ha estudiado en el trabajo social, visto como una disciplina y profesión de las ciencias sociales y humanas.

En este contexto, la comprensión alude a la elaboración de un proyecto previo, que tiene que ir siendo constantemente revisado con base a lo que vaya resultando conforme se avanza en la penetración del sentido (Gadamer, 1993). Esta revisión secuencial, constante y progresiva del proyecto previo se caracteriza en el hecho de que el investigador desentrañe las particularidades y generalidades del discurso de los docentes, reconociendo implícitamente que se poseen determinadas estrategias de enseñanza, experiencias, niveles de conocimientos, expectativas, necesidades e intereses, los cuales influyen directa o indirectamente en el cumplimiento del objetivo de la enseñanza de esta unidad de aprendizaje práctica. Se allá aquí la justificación teórica del presente trabajo de investigación, que expresa la necesidad de contribuir al estado del conocimiento, en relación al trabajo colegiado, como una estrategia trascendental en la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad.

El referente teórico es de capital importancia en este estudio. Sin embargo, se necesita situarlo en un contexto empírico de observación, tal es el caso de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Escenario: La Universidad Autónoma del Estado de México

La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), es una institución pública estatal de educación superior con sede principal en la ciudad de Toluca de Lerdo. Se fundó oficialmente el 3 de marzo de 1828 como Instituto Literario del Estado de México. Actualmente, Ciudad Universitaria se ubica en el Cerro de Coatepec (Universidades de México, 2021).

Para 2021, el Ranking de Universidades de América Latina QS 2021, ranking regional, donde se utilizan cinco criterios básicos: impacto y productividad de la investigación, compromiso docente, empleabilidad, impacto online e internacionalización; la UAEMéx se consolida dentro del Top 10 a nivel Nacional como la tercera Universidad Pública Estatal con mayor prestigio académico y la décima Institución de Educación Superior (IES), con mayor calidad de entre las 66 instituciones públicas y privadas del país. Asimismo, es considerada de las primeras 100 IES más prestigiadas de la región obteniendo la posición 70ª de entre las 410 mejores IES de América Latina. De esta manera, se observa que la UAEMéx se encuentra entre las universidades más prestigiadas y que oferta el 50% de las carreras en el país, entre ellas el Programa Educativo en Trabajo Social (QS, 2021).

Adicionalmente, entre las universidades públicas estatales del país ocupó el sexto, en tamaño de matrícula de estudios de licenciatura con 54,228 estudiantes y se ha mantenido en la primera o segunda posición en cuanto al número de licenciaturas de calidad reconocidas por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES) (García, 2018).

Respecto a la matrícula la UAEMéx, en el ciclo escolar 2016-2017 contaba con 80 019 alumnos, distribuidos en 10 planteles de la Escuela Preparatoria, 21 facultades, 11 centros universitarios, 6 unidades académicas profesionales, 22 centros de investigación, 2 institutos de investigación y una Escuela de Artes (García, 2018, p. 20).

La UAEMéx oferta a nivel técnico superior universitario dos programas, 86 planes de estudios a nivel licenciatura, 32 programas de maestría, 23 de doctorado y 41 de especialidades. De la oferta educativa, 136 programas educativos están reconocidos por su calidad, 103 están acreditados y 33 cuentan con el nivel uno por los CIEES a nivel estatal.

Programa Educativo en Trabajo Social

El Programa Educativo en Trabajo Social, surgió en 1997 como programa educativo de Técnico Superior Universitario en la Facultad de Ciencias de la Conducta y, fue hasta el año 2000, cuando se implementó el plan de estudios de licenciatura; durante diez años solo en la Facultad de Ciencias de la Conducta, es hasta el 2010 cuando forma parte de la oferta educativa de la Unidad Académica Profesional Chimalhuacán, y tres años más tarde, en 2013 en la Unidad Académica Profesional Huehuetoca. Este programa educativo pertenece al Área del Conocimiento de las Ciencias Sociales ya que contiene una fracción importante de cursos básicos de ciencias y humanidades, por lo cual se considera como Programa Científico-Práctico (FACICO, 2018).

La matrícula total del Programa Educativo en Trabajo Social en la UAEMéx, es de 1014 estudiantes, en la Facultad de Ciencias de la Conducta es de 361, en la UAP Chimalhuacán 466 discentes y la UAP Huehuetoca 167 alumnos (García, 2018, p. 27). (Ver cuadro 1).

Cuadro 1. Matrícula de la Licenciatura en Trabajo Social en la UAEMéx

Espacio académico

Matricula

Facultad de Ciencias de la Conducta

361

Unidad Académica Profesional Chimalhuacán

466

Unidad Académica Profesional Huehuetoca

187

Total

1014

Fuente: Elaboración propia con datos de García, M. (2018). Plan de Desarrollo. Administración 2018-2022. FACICO – UAEMÉX.

El Trabajo Social Comunitario es un método tradicional de la disciplina del trabajo social, es por ello, que en el Programa de Estudios de la Licenciatura en Trabajo Social que oferta la Universidad Autónoma del Estado de México, en su plan de estudios se establecen las unidades de aprendizaje Trabajo Social en Comunidad I y II, que se imparten de forma continua o complementaria, en sexto y séptimo semestre, respectivamente (FACICO, 2003).

Las Unidades de Aprendizaje de Trabajo Social en Comunidad I y II son asignaturas de tipo teórico-práctico, de carácter obligatorio, ubicadas en el núcleo de formación sustantivo, de acuerdo con el programa de estudio, cada curso tiene una duración de 128 horas, distribuidas de la siguiente manera: una hora teórica y siete horas prácticas a la semana. Las materias que anteceden a estas asignaturas son Historia de Trabajo Social, Teoría de Trabajo Social de Casos, Grupos y Comunidad. Mientras, los conocimientos y habilidades previos que deben contar los alumnos al momento de cursar estas asignaturas, será el manejo de paquetes estadísticos, investigación, técnicas de recolección de información, trabajo social de casos, grupos, comunidad, elaboración de instrumentos e investigación cuantitativa y cualitativa; así como el diseño y evaluación de programas y proyectos sociales (FACICO, 2003).

Asimismo, Trabajo Social en la Comunidad I y II son asignaturas denominadas integral-profesional que acercan al estudiante en formación, a visualizar desde varios ángulos, los problemas sociales que se pueden encontrar en una comunidad a lo que se enfrentan los pobladores, los cuales; se pueden mitigar a través de las diferentes formas de intervención profesional.

La teoría y el contexto son dos elementos fundamentales en la investigación. Sin embargo, se necesita un diseño metodológico que guie el proceder.

Nota metodológica

Este estudio es de corte cualitativo, toda vez que posibilita interpretar el discurso de los docentes en su propia realidad profesional, a fin de comprender las experiencias pedagógicas y disciplinares para la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad, es decir, desde su perspectiva y de su propia voz, de acuerdo a sus experiencias y prácticas cotidianas, en los tres espacios académicos donde se oferta la Licenciatura en Trabajo Social y, como éstas se constituyen en tramas discursivas en la práctica docente de esta asignatura integrativa y práctica, contemplando con ello el universo de significados, conocimientos, valores y actitudes. Lo que permite interpretar y comprender las conexiones entre el trabajo colegiado y la enseñanza del trabajo social comunitario.

El tipo de estudio es interpretativo comprensivo y de diseño transversal o sincrónico. Las categorías de análisis de la cual se partió es la de trabajo colegiado y trabajo social en la comunidad (Velasco y Díaz de Rada, ١٩٩٧). En lo que respecta a las técnicas utilizadas, se diseñó una entrevista semiestructurada, tomando como base las categorías en estudio. Fue dirigida a docentes que imparten la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad. Se aplicaron cinco entrevistas semiestructuradas, a través de la plataforma Microsoft Teams y se acudió a la muestra intencional con el criterio de selección de informantes clave.

Para el análisis e interpretación de los resultados, se planteó la transcripción de las entrevistas y recurrir al análisis de contenido, el cual posibilitó la interpretación profunda en los enunciados textuales emanados de la entrevista, para interpretar su discurso en el lugar donde el sujeto lo construye (Satriano y Moscolini, 2000).

El análisis de contenido, trajo a la luz lo implícito en el discurso del sujeto, aquello que le es significativo y que posteriormente permitió establecer las conexiones entre lo dicho por el sujeto y los referentes teóricos de la investigación (Velazco y Díaz de Rada, ١٩٩٧). Para el proceso de sistematización se utilizó el software Atlas.ti.

La integración del referente teórico, el escenario de la investigación, basamento metodológico y la aplicación de las técnicas de investigación, posibilitaron la construcción de los resultados de la investigación.

Aproximaciones interpretativas al trabajo colegiado en la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad

Hablar del trabajo colegiado, como estrategia que desarrollan los docentes en la enseñanza de la unidad de aprendizaje de Trabajo Social en la Comunidad, en la Universidad Autónoma del Estado de México, radica en considerar las experiencias pedagógicas y disciplinares que se han habituado a lo largo del ejercicio profesional de los profesores, así como considerar aquellas características que posee el trabajo comunitario.

El trabajo colegiado, como apunta Laurín, 1998, citado en (Lugo), aplicado al proceso de enseñanza de la práctica comunitaria, se percibe en el establecimiento de las relaciones entre el docente y los alumnos, tanto de trabajo social, como de otras licenciaturas que comparten objetivos en la intervención comunitaria, así como de adaptación durante dicho proceso, a través, del intercambio de percepciones y experiencias con respecto a la investigación e intervención de las problemáticas y necesidades sociales de la comunidad (1999).

De igual manera Lugo (1999, citado en Loza, 2014) menciona que la colegialidad es caracterizada por tres componentes básicos, que se aplican a la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social Comunitario:

  1. Se desarrolla en un grupo de trabajadores sociales en vínculo con otras disciplinas, que compartan la inquietud de participar en un proceso de intervención comunitaria.
  2. Comparten valores democráticos, entre los alumnos de trabajo social y de otras disciplinas que participan en el desarrollo de la intervención social, lo que evita el tratamiento preferencial, además de posibilitar el compartir y fomentar el trabajo multi e interdisciplinar, en torno al desempeño de las funciones y actividades.
  3. Procura el respeto mutuo, entre los trabajadores sociales en formación, los alumnos de otras licenciaturas y de los actores de la comunidad. Promoviendo los aspectos axiológicos de orden disciplinar y profesional.

De acuerdo con Fierro Evans, 1998, citado en (Heredia y Ramos, 2016), el trabajo colegiado, que se observa en la enseñanza de la práctica comunitaria en los grupos de la Universidad Autónoma del Estado de México, manifiesta una estrategia que se ha venido impulsando desde el inicio del programa educativo, en la que se pretende transitar de una cultura individualista a una colaborativa entre trabajadores sociales y otras disciplinas. A este proceso se le atribuyen bondades como: mejorar la práctica de los alumnos en formación, optimizar los procesos de gestión escolar y, obtener resultados óptimos en su ejercicio práctico. Por lo tanto, el trabajo colegiado se percibe como un proceso participativo, de toma de decisiones y definición de acciones; entre los docentes, alumnos y actores comunitarios, en la búsqueda de la mejora en la calidad de vida de los integrantes de las comunidades.

Desde esta postura, se observa al trabajo colegiado como estrategia colaborativa, donde se requiere de condiciones participativas entre los diversos actores que convergen en la comunidad, así como de la disposición de los docentes, alumnos de trabajo social y otras disciplinas (Barraza y Guzmán , 2009). Se entiende así, que la colegialidad, es una capacidad o actitud que desempeña un profesional para relacionarse con otros profesionales que se reúnen entre sí, con un fin común y que posee los siguientes rasgos: se respeta las opiniones y aportaciones, no hay distinción de rangos, se comparten experiencias, habilidades y conocimientos, posibilita la generación de discusiones y reflexiones de manera respetuosa que giren en torno al cumplimiento del objetivo que persiguen. Por tanto, el trabajo colegiado se visualiza como el ejercicio que promueve el mejoramiento del proceso de enseñanza y aprendizaje.

En función de los argumentos esgrimidos, se elabora el presente esquema de conexiones en la categoría de análisis trabajo colegiado. (ver esquema 1).

Esquema 1. Conexiones en la categoría de análisis: trabajo colegiadoFuente: elaboración propia

En este sentido, se presentan los relatos de los profesores en relación con las experiencias que han tenido en la aplicación del trabajo colegiado, durante la enseñanza de la práctica comunitaria.

Relato 1:

Algo que generalmente hacemos es vincularnos con otros profesionales…para ejecutar las actividades, nos hemos vinculado con agrónomos, con enfermeras odontólogos, etc. entonces hacemos esa interacción también algo que se ha diferenciado…nos apoyamos de los chicos de diseño gráfico y ellos nos elaboran este el mapa cartográfico, los chicos hacen el levantamiento de manera manual con todas las este, con toda la iconografía, pero los chicos, este, ya nos elaboran bien el diseño y desde su formación nos hacen también una propuesta de mejora a esos espacios (E1M45).

Interpretaciones generales al trabajo colegiado

En esta lógica el trabajo colegiado, posibilita dos situaciones: La primera versa en el poder incluir a estudiantes de otras disciplinas a participar durante el proceso de la práctica comunitaria, a fin de compartir saberes especializados de orden teórico, metodológico, técnico e instrumental, apoyarse en el intercambio de ideas y experiencias que han tenido en relación a una situación dada, para así poder realizar una mejora en la formación de los estudiantes y, en términos de la atención de los problemas sociales comunitarios.

La segunda situación, se vincula a la enseñanza de la gestión de recursos, que desempeñan los alumnos en conjunto con otros profesionales o estudiantes de otras disciplinas; estos recursos pueden ser humanos, materiales, económicos e institucionales, donde queda implícito el proceso de obtención, planificación, programación y asignación de estos, a fin de alcanzar sus objetivos, lo que posibilita desde la formación profesional, se geste un trabajo multi e interdisciplinar, al contribuir desde diversos saberes para analizar, comprender y atender necesidades y problemas sociales.

Relato 2:

Empezamos a incluir estudiantes de otras licenciaturas que ofertan en la facultad entre ellas lo que le comentaba del estudio cartográfico, nosotros lo levantábamos y este yo fuimos a la licenciatura de arquitectura y desarrollo urbano…yo siempre digo que nosotros hacemos el mapa en borrador y ellos no lo hacen en bonito (E3M42).

Los extractos dan cuenta de dos propiedades específicas que distinguen al trabajo colegiado que despliegan los docentes: permite la interacción entre los alumnos, profesionales, actores comunitarios y la elaboración de propuestas de mejora. Esto posibilita contemplar, como a través del intercambio de ideas y conocimientos entre los estudiantes de diferentes disciplinas, facilita realizar mejoras en las funciones que realiza el estudiante en la aplicación de la metodología del trabajo social comunitario.

El trabajo colegiado en la investigación social

Durante la fase de investigación, el trabajo colegiado permite a los alumnos acordar las estrategias y técnicas para identificar la zona en la que se pretende trabajar, toda vez que este ejercicio habilita al alumno analizar las dimensiones estructurales de la comunidad; a fin de contextualizar la problemática social.

Durante esta etapa, los estudiantes comparten sus conocimientos teóricos y metodológicos que han obtenido en unidades de aprendizaje de semestres anteriores a la práctica. Aunado a la aplicación de técnicas para la recolección de datos, como: la observación participante, la encuesta, las visitas o recorridos comunitarios, la entrevista no estructurada y semiestructurada.

De igual manera la elaboración y aplicación de instrumentos, como: la guía de observación, el cuestionario, la ficha comunitaria, la guía de entrevista, el diario de campo, crónicas, reportes de visita, informes comunitarios, estudios cartográficos, mapas sociales, entre otros; los cuales permiten registrar los datos recolectados de manera ordenada y sistematizada.

Por último, permite el uso de herramientas, como: cámara fotográfica y de video, grabadora, cuaderno de notas, computadora; utensilios que tienen como finalidad el facilitar la elaboración de las tareas o actividades, en el marco de la investigación social.

La colaboración entre los alumnos de trabajo social con estudiantes de otras disciplinas, posibilita el intercambio de ideas y conocimientos que detonan la obtención de mejores resultados en la explicación y comprensión de las necesidades y problemáticas sociales. Resulta necesario acotar, la contribución que proporcionan discentes de las licenciaturas de arquitectura, diseño gráfico y desarrollo urbano, al maquinar una versión innovadora y mejorada de los mapas sociales y los estudios cartográficos.

Relato 3:

Por ahí tengo fotos en la sistematización, donde también gestionamos que los estudiantes de medicina vayan a dar pláticas, atender junto con los estudiantes de trabajo social a la comunidad. Nos dimos a la tarea de gestionar medicamento, nos ayudaron a crear kit y distribuirlos (E2M49).

El trabajo colegiado en la planeación y programación

En cuanto a la fase de la planeación y programación, refiere al proceso organizado en términos de tiempo, espacio y recursos sobre la base de las realidades existentes en la comunidad. En otras palabras, consiste en decidir de manera anticipada lo que hay que hacer, determinando así, medios y recursos con los que se cuenta y los fines que se pretenden conseguir.

Por lo tanto, esta etapa contempla el diseño de programas y proyectos para la intervención comunitaria, que el alumno debe realizar con base en el diagnóstico social, la jerarquización de los problemas y definir las líneas de intervención. En este contexto, el trabajo colegiado permite la toma de decisiones sistemáticas tendientes a alcanzar de forma eficaz y eficiente un conjunto de objetivos en un periodo de tiempo determinado. Asimismo, posibilita esclarecer y definir aquellos recursos humanos, materiales, económicos e institucionales, necesarios para la fase de ejecución. Aquí las estrategias seleccionadas por los alumnos permean la planificación y programación, así como los roles que desempeñaran en colaboración con estudiantes de otras disciplinas.

El trabajo colegiado en la ejecución de proyectos sociales

La fase de la ejecución consiste en desarrollar y llevar a cabo lo planeado, los alumnos se encargan de administrar los programas o proyectos diseñados de manera operativa, aprendiendo a desarrollar conocimientos, habilidades, actitudes y aptitudes ante el rol que desempeñan durante la práctica comunitaria, al desarrollar funciones profesionales como la coordinación, supervisión, control, monitoreo y evaluación de procesos de intervención, al tener a su cargo el control y dirección de los diferentes recursos con los que cuenta, a fin de alcanzar los objetivos planteados, empleando el uso de técnicas y estrategias.

En esta fase, el trabajo colegiado se ve inmerso en la coordinación y vinculación entre las actividades a realizar con otros trabajadores sociales, agrónomos, enfermeras, odontólogos, médicos, abogados, entre otros. Así como, los procesos de comunicación, lo que permite las discusiones, reflexiones y tomas de decisiones, trabajo conjunto, lo cual posibilita el aprendizaje significativo.

El trabajo colegiado en la evaluación

En la fase de evaluación, al trabajo colegiado se aplica en un equipo multidisciplinar, alumnos de trabajo social y de otras disciplinas, con conocimientos, procedimientos, valores y actitudes complementarios, que persiguen un mismo objetivo y, que comparten responsabilidades en cuanto al papel que desempeña cada uno al momento de realizar sus actividades designadas. Dicho objetivo es medir y valorar el grado de pertinencia, idoneidad, efectividad y eficiencia de las estrategias de intervención ejecutadas, a través de los programas o proyectos sociales. En esta etapa las funciones de supervisión, control y monitoreo, son nodales al momento de cuantificar y cualificar los resultados y el impacto.

El valor del trabajo colegiado, recae al momento de evaluar los resultados obtenidos, en torno a los roles, actividades y tareas designadas para la intervención, de esta manera, los alumnos obtendrán un mejor aprendizaje en su actuar en la práctica comunitaria.

El trabajo colegiado en la sistematización de la experiencia

La sistematización es un proceso teórico y metodológico, que tiene por objetivo principal el reconstruir procesos de intervención comunitaria de trabajo social, partiendo de la práctica a la teoría; a partir de la descripción, el análisis, la interpretación y evaluación de las experiencias. Pretende construir conocimiento, que repercuta en el cambio de las prácticas sociales, al mejorarlas y transformarlas (Carvajal, 2005). En este contexto el trabajo colegiado se emplea como estrategia de aprendizaje, donde se establece el medio, por el cual, los alumnos involucrados en el trabajo comunitario están comprometidos y asumen la responsabilidad de lograr que las actividades programadas se realicen de manera colectiva para obtener un buen resultado, lo cual beneficia al mismo colectivo al momento de sistematizar su quehacer práctico, facilitando toma de decisiones para mejorar y modificar un programa o proyecto social, así como establecer en qué grado han derivado situaciones imprevistas.

Para ello, es fundamental que exista una buena comunicación entre los involucrados, estableciendo un ambiente de confianza y de comunicación abierta y honesta. Por lo que esta estrategia de aprendizaje motiva a los estudiantes a actualizar su quehacer práctico, para lograr un crecimiento intelectual individual y colectivo, para ello se requiere una supervisión constante a los avances que se vayan presentando, a fin de construir productos que den cuenta de los procesos de intervención social de los trabajadores sociales, que guiarán el desarrollo de futuras experiencias comunitarias.

Reflexiones finales

En los presentes párrafos, se presentan las reflexiones finales en torno al estudio del trabajo colegiado como una estrategia para la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad, en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Desde la perspectiva hermenéutica, permitió visibilizar lo que el docente siente, vive, imagina y experimenta en su labor cotidiana frente a un grupo, en relación con la aplicación estratégica del trabajo colegiado que desarrolla durante el proceso de la práctica comunitaria.

Con respecto al contexto, se anota, que la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad (I y II), representan asignaturas de orden integral-profesional, donde el trabajo colegiado es una estrategia que orienta y dirige al docente y al estudiante en la atención de problemas y necesidades sociales comunitarias.

En cuanto a los aspectos metodológicos, se apunta que el presente estudio permitió interpretar el discurso de los docentes en su propia realidad profesional, a fin de comprender la vivencia del trabajo colegiado en la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad, es decir, desde su perspectiva y de su propia voz, de acuerdo a sus experiencias y prácticas académicas.

En cuanto a la categoría de trabajo colegiado, se observa que posee dos características específicas: la primera, que parte de los diversos tipos de recursos con los que se cuenta, orientando la forma de actuar de los alumnos en la enseñanza, en función de la problemática o necesidad social que se genere en el escenario comunitario y, la segunda permea la colaboración entre alumnos de trabajo social y otras disciplinas: multidisciplina e interdisciplina.

Es decir, el contexto donde se realizan las prácticas comunitarias otorga las características específicas que el alumno deberá tener en cuenta para planear y organizar actividades que posibiliten su aprendizaje, permitiendo gestionar recursos: humanos, materiales, económicos e institucionales, para emplearlos durante la práctica comunitaria y así, aprender a desempeñar sus funciones profesionales.

Por tanto, el trabajo colegiado se implementa como estrategia de aprendizaje, con el propósito de desarrollar el futuro ejercicio profesional de los alumnos de trabajo social, en conjunto con otros profesionales de otras áreas que comparten un fin común; y que a partir de los saberes de cada uno de ellos, se otorgan aportes o propuestas de mejoras, durante el proceso en el que se encuentre el alumno, al desempeñar su práctica comunitaria, a manera de que todo el ejercicio que realicen los discentes en su formación profesional desencadene resultados notables.

En general el trabajo colegiado se manifiesta como una estrategia transversal, que se exterioriza durante el proceso de intervención comunitaria, es decir, la fase de investigación, planeación y programación, ejecución, evaluación y sistematización, de la enseñanza de la Unidad de Aprendizaje Trabajo Social en la Comunidad.

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