Luchas y trayectorias colectivas LGBTIQ+ en San Juan Argentina

Struggles and trajectories LGBTIQ+ Collective in San Juan Argentina

Resumen

Este artículo narra tres experiencias no heterosexuales colectivas desarrolladas en el Gran San Juan. Tiene por objetivo describir trayectorias colectivas de identificación no heterosexual. Intentamos poner en cuestión las posibilidades de identificarse de formas alternativas a la heterosexualidad y las oportunidades de proyectarse políticamente en relación con procesos históricos locales. Para ello realizamos un recorrido histórico que analizó múltiples experiencias no heterosexuales sucedidas en el Gran San Juan desde los años 80.

Construimos el contexto conceptual a la par del análisis de la información y en torno a las discusiones que proponían las categorías experiencias, estigmas, subalteridad y resistencia. Utilizamos metodologías cualitativas con un enfoque mixto que incluyó estudios de casos con enfoques biográficos.

Palabras Claves: experiencias, no heterosexuales, LGBTIQ+, estigma, San Juan.

Abstract

This article narrates three collective non-heterosexual experiences developed in Greater San Juan. Its objective is to describe collective trajectories of non-heterosexual identification. We try to question the possibilities of identifying oneself in alternative ways to heterosexuality and the opportunities to project oneself politically in relation to local historical processes. To do this, we carried out a historical tour that analyzed multiple non-heterosexual experiences that took place in Greater San Juan since the 1980s.

We built the conceptual context along with the analysis of the information and around the discussions proposed by the categories experiences, stigma, subalterity and resistance. We used qualitative methodologies with a mixed approach that included case studies with biographical approaches.

Key Words: experiences, not heterosexual, LGBTIQ +, stigma, San Juan.

Introducción

En este artículo analizamos procesos colectivos de identificación no heterosexual en la provincia de San Juan Argentina. El mismo tiene por objetivo identificar y describir trayectorias colectivas de identificación no heterosexual en la provincia. El propósito fue describir experiencias de identificación no heterosexuales colectivas y analizar los territorios de transgresión (Peralta & Mérida Jiménes, 2015) en los cuales se desarrollaron en relación con procesos históricos locales.

Analizamos tres experiencias de organización LGBTIQ+ y centramos la atención en la construcción colectiva de la “identidad” como un atributo de valor dentro de las relaciones sociales. Reemplazamos el sentido de la categoría “identidad” por “experiencias de identificación”, como un ejercicio de referenciación a través del cual los sujetos establecieron luchas1. Referenciados en E. Meccia (2008) consideramos la identidad –o identificación– no heterosexual como un referente colectivo donde los sujetos, en ausencia de interacciones preestablecidas, experimentan cierto sentido de solidaridad derivado de compartir un cúmulo de experiencias similares. Las experiencias fueron abordadas teóricamente en el “diálogo entre el ser social y la conciencia social” (Thompson, 1981), no como una evidencia previa a las representaciones, sino como una realidad mediada por esas representaciones. El propósito fue desplazarse de configuraciones esencialistas que demarcaran la identidad sexual como independiente del sujeto social para generar interpretaciones que incluyeran los procesos materiales e ideológicos con que fueron subjetivadas las identificaciones sexuales.

Reconstruimos desde distintas fuentes el concepto “no heterosexual” para referir a conductas, expresiones y significados sexuales y genéricos resistentes o que excedieron la heterosexualidad. Dada su naturaleza marginal, no fue posible establecer una línea clara que demarcara lo interpretado como no heterosexual, tampoco objetivarlo de manera excluyente ni continua. En esta investigación estudiamos los sentidos posibles del concepto no heterosexual desde las interpretaciones situadas en cada experiencia. No significa que cada acción de identificación representara una unidad aislada, por el contrario, su naturaleza siempre fue considerada de manera histórica. En razón de lo expuesto construimos como interrogantes de investigación: ¿Cuáles fueron las principales experiencias de acción política LGBTIQ+ en San Juan? ¿En qué luchas anclaron su identificación colectiva? ¿Cómo fue su relación con las demás organizaciones?

La estructura del texto se divide en dos secciones. La primera corresponde al desarrollo del “contexto conceptual” (Maxwell, 1996) donde desarrollaremos un diálogo crítico entre las categorías teóricas de “estigma” de Erving Goffman para abordar e interpretar procesos de marginación; e “infrapolítica” James Scott para interpretar procesos de luchas discretas. En la segunda parte realizaremos la descripción de las organizaciones LGBTIQ+ analizadas con base en las categorías de abordaje desarrolladas en la primera sección. Por último, el texto incluye las conclusiones de investigación.

Estigma y resistencia

Para abordar las dimensiones y procesos de marginación heterosexual iniciamos un diálogo crítico con los conceptos “estigma” de Erving Goffman (2006) e “infrapolítica” de James Scott (2000). Estos conceptos como categorías nos sirvieron para interpretar las relaciones posibles entre identificaciones no heterosexuales y procesos delatorios2.

El estigma como procedimiento de división establece una imagen de identificación social a partir de un atributo “negativo”, capaz de reducir la totalidad del sujeto a la condición de “sujeto desacreditable”. Interpretamos el concepto estigma a partir de los atributos sexuales3 que alejarían a un sujeto de las expectativas “normales” en sus relaciones. El sexo, o sexualidad, como atributo delatorio es el producto de la sociedad heterosexual, como planteaba Wittig “la heterosexualidad subordinó mediante operaciones de reducción, tomando una parte (el sexo) por la cual tiene que pasar todo un grupo humano como a través de un filtro” (2006, pág. 28). El estigma como atributo descalificador se ejerce a través de las relaciones y aun cuando refiere a un atributo que se posa material o simbólicamente sobre el sujeto, tanto el proceso de construcción como la acción desacreditadora derivada resultan relacionales.

El estigma como atributo negativo de identificación puede proponerse como una condición conocida/preexistente que ubicaría al sujeto bajo la condición de sujeto desacreditado. Por el contrario, si el atributo que pudiese significar un estigma se mantuviera oculto, el sujeto se definiría como desacreditable. Los sujetos estigmatizados tienden a transitar por las mismas experiencias de identificación; este proceso de socialización como aprendizaje y procesión fue denominada por Goffman como “carrera moral” y se estableció como puente entre las experiencias y los procesos ideológicos. En ellos los marginados reconocen sus atributos estigmatizados y aprenden las formas de relacionarse con ellos.

Las continuidades en los procedimientos de marginación, y las resistencias que emergieron, habilitaron la posibilidad de analizar luchas y estrategias dentro de las relaciones. El manejo de la información oculta que desacredita al yo son denominadas por Goffman como técnicas de en “encubrimiento” ... (2006, pág. 57). Las técnicas de encubrimiento dieron paso a los conceptos de “discurso oculto” e “infrapolítica” (Scott, 2000) como categorías de abordaje.

James Scott (2000) analizó las formas de resistencia de los dominados. Este autor centró su estudio en las prácticas de resistencia que comprenden el manejo de las apariencias dentro de las relaciones de poder. Scott derivó de este fenómeno la situación donde los dominados conviven con la idea de tener que contenerse frente a los deseos de rebelarse contra sus opresores. Su interés estuvo en las posibilidades que tienen los marginados de desplazar lo que denominó “agresión inhibida” por medios no directos, a fin de no profundizar los apremios del poder sobre sí mismos.

La propuesta de Scott focalizó sobre el interludio entre ambos discursos, especialmente por los puntos de fuga que tiene el discurso oculto de los dominados en la escena pública. Se trata de la política del disfraz y anonimato que denominó “infrapolítica” para designar las formas de resistencia discretas. El discurso oculto posibilitó el surgimiento de una cultura política claramente disidente, representó estrategias de inserción del discurso marginales en espacios públicos de manera que no fuesen censurados ni figuraran un peligro para sus ejecutores.

Toda la parafernalia justificadora transforma la escena en un espacio de lucha y genera su contra reacción en el discurso oculto. Como producto social, el discurso oculto se funda en la homogeneidad de la dominación, el espacio social en el cual lo elaboran es uniforme, cohesivo y unificado debido a las poderosas obligaciones mutuas que mantiene cualquier discurso rival a una distancia segura (Scott, 2004). Prestamos especial atención a la delgada línea que demarca lo tolerable y lo reprimible para conocer las formas en que dialogan los discursos públicos y ocultos. Buscamos conocer en qué forma los subordinados insertan sus discursos ocultos en la escena pública sin sufrir represalias.

Scott destacó las técnicas de actuación como las apariencias que los subordinados deben adoptar frente a sus dominadores; como estrategia de resistencia refiere especialmente a formas de evasión. Los dominados tienen buenas razones para contribuir a las apariencias o al menos a no discutirlas abiertamente, esto llevó a Scott a (re) discutir sobre la interpretación del consentimiento de dominación. Los subordinados pueden evadirse a partir de las fantasías de imaginar un orden no existente, pero también son presas de imaginarse ocupando posiciones de poder; aquí el interés de resistencia de los dominados está en minimizar los efectos del poder sobre sus cuerpos y no en subvertir dicho poder. Scott destacó las consecuencias de la sumisión forzada y las contraconductas derivadas de la coerción, las cuales bajo coerción garantiza el sometimiento, más inmuniza contra el consentimiento. Por lo tanto, mientras mayor sea la amenaza, mayor será la actuación y contra reacción de los subordinados. En la medida que la dominación es compleja, la respuesta debe serlo; las resistencias a las formas de dominación requieren de una contra ideología.

El discurso oculto está compuesto por relaciones entre subordinados, como cultura no existe en el pensamiento puro, sino en la medida que es practicado y los espacios donde se hace ejercicio del mismo representan una conquista en sí mismos. El discurso oculto se visibilizará en la medida que se exprese en escenarios seguros de vigilancia y que esté compuesto por un grupo que haya compartido la experiencia de dominación. Como plantea Pollak (2006), el habla solo surge en la medida que existen condiciones de escucha; la importancia del fuera de escena queda claro en la vigilancia que los dominantes establecen sobre estos. La respuesta de los subordinados es de complejidad equivalente y bajo estas condiciones de atomización, el discurso oculto no presenta unidad, sin embargo, funda su cohesión –identidad– en la homogeneidad de la extracción recibida.

Las técnicas de anonimato fueron una de las prácticas que los dominados utilizaron para introducir sus discursos dentro de la escena pública sin que representen una afrenta deliberada a sus dominadores. Las formas más elementales apuntaron al disfraz del mensaje o al mensajero, fueron compuestas por las prácticas destinadas a introducir –o mantener– un discurso oculto salvaguardando la identidad del autor. Estas prácticas resultaron similares a las estrategias de enmascaramiento propuestas por Goffman (2006).

Existieron formas más elaboradas de disfraz que fueron capaces de transcender la inmediatez y que formaron parte de la cultura popular de los dominados como una forma de resistencia que revistió un mayor nivel de continuidad. En la medida que la cultura popular perteneció a una clase y fue anclada en experiencias comunes de extracción, las contra conductas derivadas de las mismas tenderían a visibilizarse en los diferentes artefactos culturales. Uno de los principales componentes de la misma fue la transmisión oral. Esta condición, además de proponer la escena que significó la lengua propia, propuso el anonimato de quien habla dentro de un colectivo. La inversión simbólica conforma otro recurso de resistencia dentro de la cultura popular y se compone por representaciones de un mundo del revés que metaforiza el discurso oculto.

Scott insistió con el concepto infrapolítica para expresar la estructura de la acción política, visible y real. “La infrapolítica es la política real […] en ella se gana y se pierde en el terreno concreto” (Scott, 2004, p. 236). Que el discurso oculto no se proponga abiertamente en oposición –y aún muchas veces convalide las relaciones de opresión– no significa que carezca de sentido si los subordinados pueden mejorar su situación de opresión. Desconocer las resistencias en los desplazamientos de la agresión inhibida planteó un sesgo idealista, de igual manera que no es posible separar la conciencia subordinada de las condiciones de explotación; las resistencias no se pueden separar de las luchas concretas. Por lo tanto, el discurso oculto no es sólo una queja fuera de escena, sino que compone parte de las estrategias concretas destinadas a atenuar la extracción. El discurso oculto sólo se encuentra en el límite que implica la lucha entre subordinados y dominadores, y en la medida que mantenga continuidad y eficacia sedimentarán discursos ocultos más elaborados en la cultura popular. Las resistencias, como formas de infrapolítica, acompañan luchas públicas, la ocupación discreta de escenas, ocultas y disfrazadas, equivale para los dominados a la única política posible.

Experiencias colectivas

Analizamos las experiencias colectivas como los espacios de acción política y resistencia que superaron los trayectos individuales y ganaron trascendencia en los diálogos con el poder. Entre ellas destacamos a Acercándonos como la primera organización no heterosexuales en San Juan y a partir de sus implicancias en la instalación de los Consultorios de la Diversidad en la provincia. El espacio Hendrix, Uomo Men y Rapsodia como la primera y única discoteca no heterosexual de la provincia. Y, por último, La Glorieta como el principal exponente de las organizaciones LGBTIQ+ que emergieron en San Juan durante el proceso de lucha por la sanción del matrimonio igualitario. Tratamos de sintetizar las historias colectivas bajo sus principales intervenciones, pero sus trayectos se entrelazan, comparten y discuten y, quizás, esa sea su principal riqueza.

Experiencia de muerte como elemento de identificación

Acercándonos fue la primera organización en San Juan que aplicó acciones políticas sobre las necesidades de la comunidad homosexual. Estuvo conformada por un grupo minoritario, si se lo compara con las organizaciones que la sucedieron, compuesta predominantemente por mujeres trans. Su actividad comenzó a principios de los 80, aunque la organización se fundó tiempo después, a partir de demandas sociales concretas como soluciones a la persecución policial y principalmente ante la necesidad de un mayor control sanitario por la creciente presencia del SIDA dentro de la comunidad no heterosexual. Bajo estas condiciones, Acercándonos emergió como un ejercicio solidario a partir de experiencias comunes de marginación.

Su primera acción política fue consensuar y construir denominadores comunes que pudieran definirles como un colectivo y transformar la experiencia homosexual, hasta ese entonces privada, en una bandera política. Las actividades de formación fueron realizadas a través de la vinculación con otras organizaciones del país como la CREFOR4. El objetivo de ese momento fue descrito como la necesidad de conformar una “conciencia homosexual” frente a las necesidades comunes. Esta actividad puede ser considerada como la primera experiencia de organización homosexual que se proyectó públicamente en San Juan.

…empezamos a trabajar en la homosexualidad y a todo esto no sabíamos nada de la homosexualidad…

La principal actividad de Acercándonos en San Juan fue la prevención y lucha contra el HIV. Esto comenzó, antes de la organización, cuando dieron cuenta del creciente nivel de infección y los altos índices de mortalidad, por lo cual tomaron especial atención a la salud. La actividad más figurativa de este momento fue a principios de los 80 y consistió en el acompañamiento de las mujeres trans internadas por SIDA en el Hospital Rawson5 que se encontraban abandonadas y en estado terminal. La lucha contra el SIDA y demás Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) se convirtió en la saeta de la organización y, en cierta medida, definió la identidad sexual frente a un problema epidemiológico.

… fuimos aprendiendo y empezamos a cuidarnos porque veíamos que se estaban muriendo muchas. Vos no sabés lo que era la sala acá, de la gente con VIH, era un granero y había que venir a cuidarlas, era 82, 83, fue una época que nos enseñó.

En ese contexto, Acercándonos, a partir de su vinculación con la CREFOR, comenzó de manera independiente una campaña de salud sexual en la provincia. Con la subvención de proyectos de las Naciones Unidas, las principales acciones residieron en actividades de formación sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual. El programa consistió en circuitos nacionales e internacionales donde los miembros de Acercándonos pudieron formarse sobre el cuidado de las ETS con procedimientos que incluían a la diversidad sexual, algo que en San Juan no existía. A partir de esto se realizaron actividades de formación para la comunidad LGBTIQ+ provincial sobre la prevención de ETS y también se propusieron intervenciones en espacios que se consideraban vectores de contagios con la entrega de preservativos y folletería, principalmente.

…80, 83, 85 ya empezó a caminar… con Acercándonos… a hacer capacitaciones, prevenciones en cabarets y lugares donde hubiera encuentros de homosexuales y puntos de encuentros de prostitución.

En 2010 surgió la propuesta desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) para instalar Consultorios de la Diversidad en América Latina y contemplaba la instalación cinco para la Argentina. A partir de la experiencia ganada en las actividades de prevención y sus vinculaciones con el Ministerio de Salud de la Nación, Acercándonos logró gestionar la instalación de consultorios en la provincia. El 3 de diciembre de 2010 se inauguró en el hospital Rawson el primer consultorio para atención integral en salud para las diversidades. El proyecto estuvo coordinado con el Programa provincial de SIDA y el Hospital Rawson, y lo financió el Programa de las Naciones Unidas contra el HIV/SIDA (ONUSIDA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Dirección Nacional de SIDA. La dirección del consultorio estuvo a cargo de miembros de Acercándonos y lograron que organismos internacionales refinanciaran dos veces el consultorio. Transcurrido este periodo, los consultorios debían pasar a ser administrados por el Estado provincial, esta situación disgustaba a los miembros, ya que comprendían que la administración política de la provincia tenía una actitud conservadora respecto de las diversidades sexuales. Llegado el momento, la provincia no se hizo cargo, no financió los cargos y los consultorios de la diversidad desaparecieron.

En 2018, los consultorios de la diversidad resurgieron a través del Estado provincial por voluntad política de la directora del Hospital G. Rawson. Derivados inicialmente del “Programa provincial de SIDA”, se crearon los consultorios con un enfoque superador que incluyó otras necesidades de la comunidad LGBTIQ+, además del control sanitario y funcionó por dos años, pero no alcanzaban los indicadores necesarios ni seguían los protocolos. Para esta tarea convocaron a referentes de Acercándonos como asesores en diversidad, quienes en conjunto con el equipo del hospital lograron establecer un protocolo frente a los tratamientos de reasignación de género.

Ese es el tema de nuestra identidad, todo ese tema es Acercándonos y hoy se convierte en este consultorio…

En el año 2007, Acercándonos logró una de las acciones políticas de mayor transcendencia en la provincia. Esta fue la derogación del artículo del Código de Faltas que establecía como contravención transitar travestida. Bajo este código, las mujeres trans eran detenidas cuando circulaban por espacios públicos y en horarios diurnos. Ante la persistencia de situaciones de persecución policial y detenciones arbitrarias, Acercándonos organizó acciones a partir de reuniones que realizaban en las instalaciones de Rapsodia. La concentración fue en la mañana, en las puertas de la Legislatura, y convocó principalmente a mujeres trans, pero ante la posibilidad real de ser detenidas, la asistencia fue escasa. Fueron recibidas por la Comisión de Derechos Humanos y lograron la derogación el artículo, previo “acordar” con los funcionarios los “límites morales” del transitar travestidas. Aun después de la derogación, las situaciones de persecución policial continuaron, por ello realizaron capacitaciones que permitieran defenderse ante la situación de persecución. Las capacitaciones consistieron principalmente en formar sobre los límites de la ley, reconociendo la situación de vulnerabilidad, para desde allí poder establecer una defensa efectiva que garantizara el derecho a circulación.

… nos castigaban por andar vestidas con la ropa contraria a nuestro sexo de nacimiento, entonces todas presas…

Espacios de socialización

Hendrix, Uomo Men y Rapsodia fueron los nombres de la única discoteca gay en San Juan, iniciada en la década del 90, constituyó un referente de la comunidad LGTBI+ sanjuanina. A través de las diversas experiencias que se desarrollaron dentro y entorno a la discoteca, se constituyó como un territorio de transgresión (Peralta & Mérida Jiménes, 2015) que, si bien fue de propiedad privada, su construcción y resistencia fue colectiva. La discoteca fue un nodo de resistencia que habilitó, a través de prácticas privadas y colectivas, la construcción de un sentido de comunidad.

…en el boliche hacíamos las reuniones. La disco vino a socializar a la comunidad… nos enseñó a vestirnos, a hablar, a relacionarnos.

La discoteca fue creada como un sueño personal de quienes la administraron que comenzó con el nombre de Hendrix y se estableció como punto de referencia tanto para la comunidad LGBTIQ+ como para la población heterosexual. Al comienzo, su instalación no fue tolerada por los poderes conservadores provinciales y se manifestó en una persecución, legal e ilegal, por parte del gobierno y la policía. Las inspecciones municipales fueron burocráticamente severas y aun cuando alcanzaron las habilitaciones requeridas, los allanamientos a la discoteca y las detenciones de quienes asistían eran habituales. Transcurrido cierto tiempo de resistencia y gracias a las gestiones de quienes lo administraban, se produjo un conceso tácito con la fuerza policial que, a cambio de ciertas condiciones, dejaron de allanar la discoteca. Se estableció un equilibrio entre la posibilidad de que la comunidad homosexual tuviese un espacio de expresión y la policía que se jactaba de tenerlos controlados dentro de un mismo espacio.

En el año 95. Venían las chicas con pelo largo, les decíamos recógete el pelo, sácate la pintura, entraban y se pintaban. ¡Qué estupidez! Pero, bueno, existía esta prohibición.

La discoteca trascendió en el tiempo y se convirtió en un refugio para la comunidad LGBTIQ+. En ese momento comenzó a llamarse Uomo Men y fuera de la propuesta de discoteca, fue un punto diurno de actividades políticas-sociales y hasta un refugio nocturno de homosexuales en situación de calle. A la par de otras organizaciones LGTBIQ+ y en colaboración con algunos profesionales se brindaron capacitaciones sobre ETS en las instalaciones de la discoteca. También se discutieron acciones frente a la persecución policíaca que tuvo como punto máximo las acciones que derivaron en la derogación de artículos del Código de Faltas. En ese momento ya se observaba una fuerte colaboración con Acercándonos y de muchos miembros de la comunidad que después formarían La Glorieta.

En este contexto aconteció la experiencia de Magenta Plus como la primera publicación de tipo LGTBIQ+ en la provincia. Inspirada en la revista Imperio, consistió en un buzón dentro de la discoteca donde se dejaban mensajes escritos a mano y luego se publicaban cual red social en papel. La revista se produjo de manera artesanal, con tiradas cortas debido al trabajo que demandaba.

…en el boliche se abría un sábado y entregábamos un panfleto “miércoles charla debate con las chicas de salud pública” … empezamos a saber de las enfermedades, las ITS, ETS… cómo prevenirlas, cómo usar el profiláctico…

Rapsodia fue el tercer nombre que ocupó y continuó manteniendo el mismo carácter que Uomo Men, pero los años de convivencia y el espectáculo café concert hicieron que ganase aceptación en la provincia. El espectáculo conducido por Dany Love ganó trascendencia y de manera progresiva logró la aceptación del público heterosexual. A partir de esto, Rapsodia dejó de ser una discoteca exclusivamente homosexual y comenzó paulatinamente a incluir público heterosexual. Esto posibilitó una socialización entre la comunidad LGBTIQ+ y algunos sectores de la población. Estas relaciones que se iniciaron en Rapsodia con el tiempo se vieron fortalecidas y trascendieron las posibilidades de la discoteca.

El éxito del espectáculo café concert permitió que los productos artísticos de Rapsodia trascendieran las instalaciones de la discoteca y pudiesen insertarse en espacios que fueron tradicionalmente conservadores y también en la escena pública de la provincia. En ese periodo empezó la discusión por la sanción de Ley de Matrimonio Igualitario6 (2010), y Rapsodia, en conjunto con las viejas organizaciones, se unió con las agrupaciones emergentes en las actividades políticas. Rapsodia brindó parte de su infraestructura para que se realizasen las reuniones y festivales en defensa de la ley, y Dany Love, como un personaje públicamente aceptado, participó en las acciones políticas conduciendo eventos y manifestaciones públicas.

… en el boliche, la socialización con el hetero es genial. Estaba pasando en San Juan un domingo a la 1 am cuando la gente entraba a trabajar a las 8 am, era un fenómeno que vaya gente en San Juan un domingo a un boliche gay.

»Y se empezó a escuchar el comentario, ya no era el boliche de los putos, de lo que se hablaba entre los remiseros7, sino: ¿Fueron a ver el show en Rapsodia? Era “El Show”.

Uno de los hitos de las manifestaciones artísticas de Rapsodia sucedió como inversión simbólica en la Fiesta Nacional del Sol Gay. Inspirados en la Vendimia Gay8, pretendieron tener una Fiesta del Sol Gay, el espectáculo incluía una versión LGTBIQ+ de los principales elementos de la fiesta oficial y aunque de menor envergadura, todos participaban y cada año las exigencias eran de magnitudes mayores. Se celebró por muchos años y a la par del café concert fue ganando aceptación en la población, pero las capacidades edilicias de Rapsodia impedían que continuase creciendo. Por mediación de artistas locales, presentaron un proyecto en la Secretaría de Cultura y después de varias reuniones donde se acordó el formato de la fiesta y una subvención mínima, obtuvieron el apoyo del gobierno provincial. El sábado 18 de marzo de 2017, en el Teatro Sarmiento9, con trasmisiones de los medios provinciales, se celebró la primera Fiesta Nacional de Sol Gay fuera de Rapsodia.

… y empezamos con la elección de la reina, donde teníamos más producción, donde había más coreografías, donde también empezaron a aparecer guiones, donde se laburaba más, más que un show de sábado, donde todos venían, las viejas. Y año a año se exigía que fuera más fuerte.

» La primera fiesta fue muy controlada, hasta el extremo de decirte que: ¿A ver qué candidatas se van a presentar? Entrar a ser juez: “este sí, esta no”, y miedo.

En la actualidad, Rapsodia no deja de prestar protagonismo en las historias no heterosexuales sanjuaninas como agente colectivo de referencia.

Virtualidad como elemento de identificación

La Glorieta es una organización LGBTIQ+ que se formó en San Juan en 2010, en el marco del proceso social que culminó en la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. Tras la media sanción del proyecto de ley, la discusión en la provincia se radicalizó tanto a favor como en contra. Las organizaciones LGBTIQ+ a nivel nacional, como la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), profundizaron su trabajo en el territorio provincial y los sectores conservadores de la población reaccionaron. Esta situación evidenció la necesidad de organizar el movimiento LGBTIQ+ que tomó como bandera la defensa del matrimonio igualitario.

… nos unió la urgencia en el sentirnos golpeados por todas partes, de sentir que hablaban mierdas de lo no heterosexual en todos lados, en todos los medios, sin excepción.

La primera experiencia colectiva del grupo que luego conformaría La Glorieta sucedió en las inmediaciones del Centro Cívico10, en respuesta a una marcha en contra de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. Se organizó de manera espontánea por redes sociales y tuvo una gran convocatoria, aunque desproporcionadamente menor que su contramarcha. La manifestación consistió en una acción no violenta que intentó obstruir el paso de la marcha sentándose de espaldas frente a la columna, aunque llegado el momento de la confrontación, tuvieron que levantarse para no ser pisoteados. Esta experiencia evidenció las posibilidades del colectivo y con la intervención de algunos organismos del gobierno, como el INADI11, comenzaron a planificar actividades en vistas de consolidar el grupo. La primera actividad planificada fue un foro de discusión LGBTIQ+ sobre la ley que reunió a diversos actores de la provincia que hasta ese momento no habían estado organizados. Las reuniones se realizaron en las instalaciones de Rapsodia y conjugaron a diversos sectores que luego conformarían La Glorieta.

Y esa convocatoria fue por las redes sociales. Yo publicaba que tal día nos juntábamos en el Centro Cívico… marchábamos delante de la marcha que se oponía a la ley, que eran más de 3000 personas, y nosotros éramos 99… nos sentamos dándole la espalda porque ellos venían custodiados por la policía, no queríamos generar confrontación… hasta que en un momento nos obligaron a pararnos o nos pasaban por encima y así entre esas personas nos empezamos a contactar por e-mail, teléfono, creamos un grupo en Facebook y empezamos a dialogar, hicimos una reunión en el INADI… Un foro LGBT para dar nuestros primeros pasos en esta ley, integrado por quienes quisieran integrarlo, completamente abierto, hicimos una reunión en Rapsodia porque no sabíamos dónde carajo juntarnos… ahí hicimos nuestra primera reunión…

A partir de ese momento, se consolidó la agrupación bajo el nombre de La Glorieta debido al espacio en la plaza Ferro Urbanístico que ocuparon para las reuniones. Estuvo conformada por jóvenes y adolescentes que hasta ese momento no tenían relaciones con espacios LGBTIQ+ y se vincularon principalmente por redes sociales. Participaron de las reuniones agrupaciones preexistentes, como Acercándonos, y grupos que, aunque no se identificaban colectivamente, mantenían continuidad respecto de la militancia. También formaron parte de las discusiones miembros de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) que en ese momento comenzaba a organizarse en la provincia. ATTTA tuvo cierta continuidad con el trabajo de Acercándonos, pero respondió a otras dificultades, además de lo sanitario. La participación de mujeres trans en las reuniones de La Glorieta fue menor debido a las situaciones aparejadas con transitar por espacios públicos en horarios diurnos. El motivo principal fue la defensa de la ley, aunque asociado a esto comenzaron a evidenciarse otras problemáticas relacionadas con las identidades LGBTIQ+.

La Glorieta era ese espacio de muchos chicos y chicas jóvenes, bastante jóvenes. Yo creo que era el más grande, tengo 40 años. La Glorieta fue una reunión, una agrupación, un espacio muy heterogéneo desde muchos aspectos y lógicamente se fue ordenando con el paso del tiempo. Esas heterogeneidades se fueron manifestando, una vez conseguida la Ley de Matrimonio Igualitario, eso motivó que un año después naciese ǽqualis en el año 2011, en octubre.

»…las compañeras trans mayores a ٣٥ años tuvieron ciertos activismos con Acercándonos, después con La Glorieta y también nació ATTTA con Verónica como referente… Ella empezó a trabajar con compañeras trans más jóvenes, no solamente temas de VIH, sino también por la Ley de Identidad de Género…

Las actividades de La Glorieta crecieron en poco tiempo en cantidad y convocatoria, y comenzaron a llamar la atención de las fuerzas de seguridad de la provincia, quienes comenzaron a vigilar y perseguir a sus miembros. La persecución consistió en seguimientos y amenazas por parte de los servicios de inteligencia de la policía y detenciones arbitrarias en menor medida. La presión era constante y el objetivo era generar un desgaste en la organización a fin de que cesaran con sus actividades. Sumado esto, los medios locales hicieron un cerco mediático, por lo cual la única forma de difusión posible eran las redes sociales. Paradójicamente, la organización alcanzó reconocimientos a partir de una confrontación con la policía. El hecho en sí fue la clausura de un festival, confiscación de equipos y detenciones sin motivos aparentes, lo que hizo que, mediante la intervención de la Federación, medios nacionales publicaran la noticia logrando trascender el cerco mediático provincial. A partir de ese suceso, periodistas críticos de los medios locales pudieron dar difusión sobre las actividades de la organización sin sufrir represalias.

Luego de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario, La Glorieta, conjuntamente con otros colectivos LGBTIQ+, se organizó en favor de la Ley de Identidad de Género. La experiencia ganada en la defensa del matrimonio igualitario permitió establecer una lucha más organizada y atender necesidades propias del territorio. Desde allí, La Glorieta fue el principal referente de la comunidad LGTBIQ+ en la provincia y con el tiempo hubo un cambio de sus referentes y sus actividades se vieron fragmentadas en otras organizaciones.

La madrugada del 15 de julio que, cuando se aprueba la ley en Buenos Aires, el mismo día 15 se hace una reunión de la federación LGTB en Buenos Aires… fue para aplaudirnos, abrazarnos, llorar y establecer la estrategia para la Ley de Identidad de Género… necesitamos usar la inercia y que vamos todos por la Ley de Identidad de Género…

»…al reunirnos y debatir, permitía deconstruirnos; la deconstrucción te convierte en otra cosa. Tal vez no los primeros meses del ٢٠١٠, por la urgencia del matrimonio, pero después de julio, cuando ya quedamos un poco más tranquilos, teníamos grupos de debates que empezamos a organizar la marcha del orgullo y a interactuar con distintos tipos de obras, también nos podíamos deconstruir de otras maneras. Muchas chicas y chicos que eran más visibles, que estaban en el ambiente gay, que no tenían ningún problema, empezaron a formarse de otras maneras, a decir: Bueno, o no soy homosexual, no me gusta ese término, o me gusta más puto

Conclusiones de investigación

Del análisis de las experiencias de identificación no heterosexual colectivas narradas en relación con las preguntas de investigación pudimos extraer algunas conclusiones que serán desarrolladas a continuación. Inicialmente podemos destacar que las experiencias colectivas de identificación no heterosexual en San Juan se desarrollaron en diálogo y oposición con las estructuras heterosexuales a partir de luchas discretas. La infrapolítica de las experiencias colectivas de identificación no heterosexual se desarrolló en un estado de inconmensurabilidad de entre las fuerzas, aun así, quienes se encontraron en situación de vulnerabilidad se valieron de estrategias y ardides que les valieron para resistir. Estas resistencias formaron parte del discurso oculto que en conjunto con las posibilidades del contexto propició rupturas y reescrituras de las identificaciones no heterosexuales en la escena pública.

El carácter discreto de las luchas consistió en luchas sobre condiciones materiales específicas que incluyeron dimensiones sexuadas, aunque fuese de manera tangencial. Las luchas se desarrollaron en oposición con fuerzas y organismos del Estado provincial y la sociedad civil por la ocupación de la escena pública. En este tipo de luchas tanto el objeto de disputa y como las fuerzas en oposición fueron reconocidas por los actores implicados; ejemplo de esto fueron las experiencias de lucha por la permanencia de Rapsodia como discoteca gay y la derogación del artículo del código de faltas. Por otro lado, las luchas también se libraron de manera indirecta, en estas los conflictos se establecieron en el combate de las consecuencias derivadas de las relaciones de marginación; como lo fue la lucha contra el SIDA que golpeó con mayor dureza a las mujeres trans a partir de las intersecciones vulnerantes que conjugaba las relaciones de marginación.

En intervalo histórico analizado abarcó desde inicios de la década del ochenta hasta la primera del Siglo XXI; lo que destacó contrastes a la vez que permitió visualizar continuidades en el territorio. Aquí pudimos observar relaciones en las cuales las experiencias que se desarrollaron en contextos más represivos tendieron a producir silencios o rupturas más radicalizadas. Por el contrario, los contextos más amigables permitieron procesos de diálogo ambiguos e intermitentes.

Las luchas y resistencias establecidas a partir de la visibilización de los procesos de identificación sexual colectivas no fueron libradas exclusivamente a partir de dimensiones sexuales. La puesta en juego de la sexualidad como atributo estigmatizador y/o reescrituras del mismo fueron tangenciales respecto de las experiencias de lucha. Los conflictos se visibilizaron a partir de procesos de toma de posiciones que reivindicaron una condición no heterosexual. Las luchas se establecieron por condiciones materiales y derechos que no necesariamente fueron originarios de la sexualidad, sino que conformaron intersecciones específicas.

Si contextualizamos las experiencias colectivas de identificación no heterosexual a partir de periodos históricos podemos destacar que, en un primer momento, las experiencias asociadas a la lucha contra el HIV y SIDA en los años 80 que derivaron con posterioridad en la fundación de Acercándonos. Hasta este momento, las acciones políticas atendieron de manera los flagelos sanitarios que atacaron con particular ferocidad a personas no heterosexuales, pero no incluyeron ninguna consigna que disputara espacios en la escena pública como ampliación. Sin ninguna experiencia política que las sucediera las primeras acciones que ejecutaron, quienes a posteriori serían miembros de acercándonos, tendieron a organizar una identidad colectiva frente a un problema epidemiológico. El SIDA como experiencia de muerte común entre las mujeres trans representó un elemento de identificación, pero en sus inicios no pudo ser relacionado con las intersecciones vulnerantes de tal situación. Desde allí establecieron estrategias preventivas y reparadoras frente a las intersecciones vulnerantes.

Un segundo momento pueden incluirse entre las luchas desarrolladas desde mediados de los 90, con la inauguración de la discoteca hasta la derogación del artículo del Código de Faltas que impedía la circulación de las mujeres trans por la vía pública a mediados de la primera década del siglo XXI. Este periodo se caracterizó por una nueva forma de lucha organizada, que mantuvo continuidad con las luchas predecesoras e incorporó nuevos elementos. Las disputas se establecieron por la ocupación y permanencia en espacios específicos dentro de la escena pública y contra enemigos concretos. Las luchas libradas fueron predominantemente directas contra organismos y fuerzas de Estado a partir de la represión directa como allanamientos y detenciones arbitrarias y estrategias persecutorias como el condicionamiento y clausura de procesos burocráticos. En este periodo las luchas incluyeron la identificación no heterosexual como un elemento primario dentro de las luchas.

Por último, podemos destacar un tercer momento que se inició con la lucha por la sanción de la ley de matrimonio igualitario y el surgimiento de las nuevas organizaciones que se alinearon con movimientos nacionales. Las posibilidades que brindaron los avances tecnológicos en telecomunicaciones habilitaron nuevas posibilidades en la vinculación de las organizaciones locales con las nacionales. Si bien es cierto que desde los inicios de acercándonos ya existían vinculaciones con organizaciones nacionales el impulso que dieron las telecomunicaciones, en especial redes sociales, hizo que el contexto se modificara cualitativamente y posibilitara formas masivas de vinculación. Esto permitió masificar los discursos no heterosexuales posibles e incorporar sujetos que no estuvieron incluidos en los movimientos previos. Las experiencias de identificación colectiva en este momento tendieron a alinearse bajo un identificador único nacional, y si bien las luchas se materializaron en territorios específicos, el objeto de disputa incluyo cambios estructurales en todo el territorio nacional.

Las experiencias colectivas de identificación no heterosexuales en la provincia de San Juan presentaron una progresión en la inclusión de la identificación sexual como elemento de lucha, estas nuevas formas no resultaron excluyentes con las luchas heredadas. Sino se solaparon y redefinieron sus estrategias de luchas en razón de las nuevas herramientas y formas de organización.

Referencias bibliográficas

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Wittig, M. (2006). El pensaminto heterosexual. Barcelona: Egales.


1 Dadas las condiciones de tangencialidad y discontinuidad de las experiencias de luchas analizadas resulta menester hacer algunas salvedades. Demarcarnos como luchas a todas las prácticas que establecieron disputas, de forma directa o mediada, sobre condiciones materiales y que fueron interpretadas desde intersecciones que incluyeron entre sus dimensiones identificaciones sexuales. Foucault distingue tres tipos de lucha: 1) contra las formas de dominación étnica, social o religioso; 2) contra las formas de explotación que separan a los individuos de lo que ellos producen; 3) contra las formas de sujeción que vinculan al sujeto consigo mismo y, de este modo, aseguran su sujeción a los otros. (Castro, 2011, pág. 263)

2 En referencia a delación.

3 No sólo incluimos las características biológicas como atributos sexuales, sino también cualquier característica, material o simbólica, que pudiese ser interpreta de manera sexuada.

4 Federación Creación y Fortalecimiento por la diversidad y la igualdad

5 Principal centro de salud de la provincia de San juan.

6 El artículo 2 de la Ley 26.618 de Matrimonio Civil (2010) conocida como la Ley de Matrimonio Igualitario.

7 Taxistas.

8 Celebración Gay de la Fiesta provincial de la Vendimia en Mendoza Argentina.

9 Principal teatro provincial en esa fecha.

10 El Centro Cívico es un complejo edificio que concentra gran parte de las oficinas de la administración pública de la provincia.

11 Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.