De la ilusión de la calificación al desencanto de la ocupación: un análisis integral de la devaluación del trabajo de hombres y mujeres migrantes calificados de México en Estados Unidos1

From the illusion of qualification to disenchantment with the occupation: a comprehensive analysis of the devaluation of the work of skilled Mexican migrant women and men in the United States of America

Resumen

La presente investigación versa sobre la devaluación del trabajo de hombres y mujeres migrantes mexicanos calificados en Estados Unidos; pese a que este fenómeno constituye una de las principales contrariedades de la migración calificada, ha sido estudiado y explicado de manera insuficiente. En aras de contribuir al conocimiento sobre las condiciones en las que se inserta, participa y desenvuelve la población de migrantes mexicanos calificados en el mercado laboral estadounidense, se elabora un perfil sociodemográfico y sociolaboral de dicha población, para posteriormente proporcionar una explicación sobre los factores que interaccionan a favor o en contra de la devaluación del trabajo calificado, desde una visión integral que involucra los distintos ámbitos de la vida y contempla la incidencia del género.

Palabras clave: migración calificada, devaluación del trabajo calificado, interseccionalidad, homogamia educativa

Abstract

This research treats about the devaluation of the work of skilled Mexican migrant women and men in the United states of America. Despite this phenomenon constitutes one of the main obstacles for the skilled migration, it has been studied and explained insufficiently. For the sake of contributing the knowledge related to the conditions under which the skilled Mexicans in the united states labor market are inserted, participate and develop, a socio-demographic and socio-occupational profile of this population is made. Then, is provided an explanation of the interacting factors in favor or against the devaluation of skilled work, from a comprehensive vision that involves different scopes of life and contemplates the gender participation.

Keywords: skilled migration, deskilling, intersectionality, educational homogamy

Introducción

En las últimas décadas, la migración internacional ha sido concebida como correlato de un contexto de creciente globalización, con una tendencia a incrementar rápidamente su volumen, tan heterogénea y compleja como las poblaciones mismas, poseedora de una significativa feminización y como parte importante de las agendas políticas nacionales e internacionales. Estas tendencias sugieren que los flujos migratorios internacionales exhiben una serie de características que los distinguen de manera significativa de los observados en épocas anteriores. Por esta razón, se suele afirmar que estamos frente a una “nueva era de la migración internacional” (Castles & Miller, 2004; Zúñiga, 2004) desde el último cambio de siglo.

A la par del incremento en el flujo de migrantes internacionales, en la primera década del siglo XXI los niveles educativos en América Latina se elevaron de manera importante, esto es, la cantidad de personas egresadas del nivel educativo superior cobró fuerza dentro de la población de los países de la región al crecer cerca del 40 por ciento, alcanzando así el promedio de la tendencia internacional (UNESCO, 2013).2 No obstante, la falta de correspondencia entre la oferta de profesionistas y la demanda del mercado pareciera ser una característica estructural del modelo de desarrollo que en los últimos años se ha ido agravando (Salgado, 2005), repercutiendo así en manifestaciones de desempleo y subempleo, lo que provoca cada vez más frecuentemente que los jóvenes calificados busquen mejores oportunidades fuera de sus países de nacimiento (Gandini & Lozano, 2012).

La conjugación de las citadas tendencias de la migración internacional y los niveles educativos de la población han devenido en un aumento de la migración de recursos humanos calificados, es decir, aquellos con altos niveles educativos, poniendo de manifiesto una nueva tendencia in crescendo. Entre el año 2000 y el 2016, la población de migrantes calificados en los países de la OCDE creció 108 por ciento, lo cual significa que el grupo de migrantes calificados aumentó por encima de la población de migrantes con calificación media y baja (Lozano & Gandini, 2010; OECD, 2019a; 2019b), lo que refleja el carácter cada vez más selectivo de la migración con respecto al nivel de estudios. Aunado a esto, el papel de las mujeres en esta faz de la migración internacional también resalta, pues en muchos países de la OCDE la proporción de mujeres con educción terciaria que viven fuera de su país de nacimiento es mayor que la de los hombres (OECD, 2013).

El fenómeno de la migración calificada se torna aún más complejo por el hecho de que uno de los principales problemas que motiva a migrar a hombres y mujeres calificados de sus países de nacimiento es el mismo que los recibe en el país de destino, dado que no todos los individuos que migran encuentran una ocupación al nivel de sus calificaciones. Del total de hombres y mujeres migrantes calificados nacidos en algún país de América Latina y el Caribe y residentes en Estados Unidos en 2007 (1.2 millones de personas), únicamente el 43 por ciento laboró en una ocupación que correspondía con su nivel de instrucción escolar, mientras que el 57 por ciento restante se desempeñaba en ocupaciones de mediana o baja calificación (Lozano & Gandini, 2010; Amaro, 2016).

Los datos presentados hasta el momento dan cuenta de la situación del fenómeno migratorio en diferentes ámbitos geográficos: a nivel mundial, organismo internacional (OCDE) y regional (América Latina), corroborando las tendencias de la nueva era de las migraciones en todos ellos. Es dentro de estas tendencias que se inscribe el caso particular de México y su migración, teniendo a Estados Unidos como principal país de destino.

La migración de hombres y mujeres mexicanos a Estados Unidos es una migración de larga data, histórica, centenaria e incluso tradicional, que se ha caracterizado de manera innegable por responder a las necesidades de mano de obra estadounidense, a la falta de oportunidades laborales en México y al bajo perfil educativo de los migrantes que en ella participan. El estudio de la evolución de esta migración ha dado cuenta que con el paso de los años, su heterogeneidad es cada vez más una constante.

Si bien hace poco más de dos decenios el perfil de los migrantes mexicanos era básicamente el de hombres jóvenes en edad laboral, cuya ocupación en el destino se centraba en actividades de agricultura, construcción, manufactura y servicios debido a su bajo capital humano (Canales, 2002), con el paso del tiempo éste se ha ido transformando al incorporar a un mayor número de mujeres, familias, niños y, más recientemente, personas calificadas.

Entre el año 2000 y el año 2010, el número de hombres y mujeres mexicanos en la educación superior experimentó un salto de 354 mil a 920 mil matriculados en términos absolutos, lo que significó un crecimiento de 160 por ciento (Gandini & Lozano, 2012). Estimaciones de Tuirán (2009) y el BBVA-Research (2013), revelaron que a la par de este crecimiento en la población con educación superior en México, sobrevino un incremento en el volumen de la población migrante mexicana calificada residente en Estados Unidos, pues en menos de dos décadas (1996-2010), dicha población se incrementó en 116.4 por ciento.3

Estudios más recientes (Arvizu, 2012; Lozano, Gandini y Ramírez, 2015; Amaro, 2016) abordan la asincronía entre la calificación de la población migrante mexicana y los empleos en los que se insertan, poniendo de manifiesto que más del 50 por ciento de los hombres y mujeres mexicanos calificados en Estados Unidos se ocupan en trabajos no acordes con su nivel educativo. Sobre la base de las consideraciones anteriores, el eje principal de la presente investigación lo constituye el análisis de este fenómeno mediante la categoría analítica devaluación del trabajo calificado.

Cabe mencionar que luego del Referéndum de la 19ª y la 20ª Conferencia Internacional de Estadísticos de Trabajo (CIET) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2013; 208), se pretende que el análisis del problema ocupacional a nivel internacional se aboque al número de horas trabajadas y a la búsqueda de empleo, dejando de lado con ello algunos conceptos e indicadores que dan cuenta de las condiciones críticas de la ocupación. Con base en el objetivo de esta investigación, expuesto más adelante, preocupa en particular el cambio al concepto de subocupación, conceptualización de donde se desprende la devaluación del trabajo calificado, ya que dichas CIET solo contemplan como subocupados a los trabajadores que manifiestan su deseo de trabajar más horas, aquellos con empleos no acordes a sus capacidades o calificaciones e ingresos insuficientes prácticamente serían invisibilizados. Es por ello que resulta de suma importancia realizar estudios que continúen haciendo visibles estos problemas, busquen explicaciones más profundas e incluso labren el camino para hallar posibles soluciones.

En este orden de ideas, el objetivo central de esta investigación es poner a prueba el vínculo entre los distintos ámbitos de la vida (sociodemográfico, capital humano, características de residencia, de hogar, económicas y laborales) y la devaluación del trabajo calificado, a fin de vislumbrar los factores asociados a las condiciones en las que se inserta al mercado laboral estadounidense la población migrante mexicana calificada y los diferenciales que pudieran existir por sexo en las condiciones de dicha inserción.

Se parte de la hipótesis de que los factores asociados a la inserción laboral, sus condiciones y los niveles de correspondencia entre la calificación de los migrantes y las actividades en las que se insertan, no solo están condicionados por las restricciones propias del mercado de trabajo, sino por las características de las personas en otros dominios de la vida ajenos al laboral. Tanto las esferas del ámbito familiar como la del género, intervienen en la posibilidad y el tipo de incorporación al mercado laboral estadounidense de los hombres y mujeres migrantes mexicanos calificados; un mayor vínculo y/o responsabilidad más fuerte en el ámbito familiar por parte de los migrantes incide en una incorporación menos eficiente al mercado laboral. Sobrevendrá una mayor incidencia en el caso de las mujeres, debido a los roles de género históricamente asociados a ellas, así como a su papel fundamental en la familia.

El artículo se encuentra organizado en cuatro apartados, además de esta introducción. En el primer apartado se suministra un panorama sucinto del estado de la cuestión de los estudios sobre migración calificada y la devaluación del trabajo calificado. Posteriormente, en el segundo apartado se expone la estrategia metodológica y analítica en la que se sustenta el presente estudio. En el tercer apartado se realiza un análisis estadístico inferencial sobre los factores asociados a la devaluación del trabajo calificado. Por último, en el cuarto apartado se presentan las principales conclusiones del estudio, así como algunas recomendaciones en materia de futuros debates y agenda académica.

Principales antecedentes y debates conceptuales

Migración calificada

En los últimos años, se ha presenciado un crecimiento de los estudios sobre el tema de la migración calificada, particularmente en México una serie de expertos lo han abordado desde distintas perspectivas para explicar diversos problemas derivados del fenómeno. Al respecto, Cruz y Ruiz (2010) aluden a las políticas migratorias internacionales basadas en acuerdos multilaterales, en específico al nexo entre México, Estados Unidos y Canadá desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); enfocados en las visas preferenciales para trabajadores migrantes de alta calificación (H1B), concluyen que el proceso de liberación de los servicios profesionales ha resultado lento y las visas H1B, lejos de representar un avance en la conformación de un mercado laboral profesional que beneficie a todos los participantes de los acuerdos, solo evidencia la necesidad de reformas más complejas al marco legal migratorio y la urgencia de políticas coordinadas en materia laboral, cultural, educacional, migratoria y seguridad para aprovechar la pequeña ventana de oportunidad migratoria que se abrió para los países en desarrollo que suscribieron tratados comerciales que incluían los servicios profesionales.

Un tema innovador que han abordado los estudios de migración calificada recientemente, son los relativos a las remesas. Lozano y Jardón (2012) llevan a cabo un análisis que explora la relación entre remesas y migración calificada, un ejercicio hasta ahora hecho solo para la migración no calificada. Presentan una descripción sociodemográfica y económica de los hogares de los calificados y mediante el uso de la Current Population Survey (CPS) con modelos estadísticos de regresión logística, concluyen que existe una relación negativa estadísticamente significativa entre el incremento de la calificación de los hogares y el envío de las remesas.

Estudios más recientes, como los de Lozano, Gandini y Ramírez (2015) y Alarcón (2016) realizan diversas comparaciones para discernir características diferenciales de los mexicanos calificados en Estados Unidos. En el caso de Lozano, Gandini y Ramírez (2015), comparan las condiciones de inserción laboral de los trabajadores mexicanos con posgrado en México y en Estados Unidos a fin de explorar la posible relación entre las condiciones del mercado laboral mexicano y la migración hacia Estados Unidos. Utilizando datos de las muestras censales de 1990, 2000 y 2010 de INEGI y la American Community Survey (ACS) 2009-2011, determinan que el mercado laboral mexicano castiga a los posgraduados en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas CTIM (STEM, por sus siglas en inglés), en contraste con el mercado laboral de Estados Unidos, que premia a los posgraduados mexicanos en las áreas de STEM.

Por su parte, Alarcón (2016) analiza la política migratoria estadounidense en relación con la admisión de migrantes mexicanos calificados dada la propuesta de reforma migratoria S.744, haciendo uso de la American Community Survey (ACS) trianual 2009-2011, construye un perfil sociodemográfico de los mexicanos en Estados Unidos y lo compara con los 10 grupos más representativos de migrantes con las mismas características de calificación en Estados Unidos, dando cuenta que los mexicanos son los peor posicionados en cuanto al dominio del idioma inglés, la proporción de posgraduados y la naturalización.

Cabe señalar, que la vigencia del estudio de la migración calificada no solo se constata con las investigaciones llevadas a cabo por expertos, como las arriba reseñadas, sino también por parte de estudiantes de posgrado dentro de instituciones dedicadas a la investigación. En este sentido, podemos señalar algunos trabajos de interés realizados en los últimos años, como el análisis mediante regresión logística llevado a cabo por Arvizu (2012) para explicar los determinantes de la subutilización de habilidades de mexicanos e indios calificados en Estados Unidos. En la misma línea cabe mencionar el trabajo de Carrión (2014), que hace uso de las trayectorias profesionales y una metodología mixta (cuantitativa y cualitativa) para tratar el caso de los ingenieros mexicanos residentes en Estados Unidos y el de Gaspar (2016) que aborda, mediante regresiones multinomiales, la integración de profesionistas mexicanos a la sociedad estadounidense, un tema poco documentado en la materia.

Pese a que en la mayoría de los análisis la población de estudio son los mexicanos en Estados Unidos, básicamente por el tamaño del flujo, pero también por la disponibilidad de la información, algo que se ha señalado recientemente en la literatura sobre migración calificada (Piper, 2008; Lozano, Gandini y Ramírez, 2015), es el hecho de que la migración calificada es más diversificada en cuanto a los destinos a los que parte. En esta vía, se han realizado investigaciones que indagan qué sucede en otros destinos a donde parten los mexicanos calificados, como la de Vázquez (2013) que analiza la migración de mexicanos a Australia y mediante encuestas y entrevistas se aproxima a lo que ella llama migrantes de clase media, dando cuenta de la medida en que los mexicanos se sienten “en casa” en Australia y las características que facilitan o dificultan su integración en los ámbitos laboral, familiar y personal. En esta misma dirección, se encuentra la investigación de Peña (2013) que analiza desde la perspectiva de la agencia y la estructura la integración de migrantes mexicanos calificados en dos sociedades multiculturales (Berlín y Toronto) y el trabajo de Trejo (2015) que aborda la movilidad estudiantil mexicana hacia Francia y España, evaluando la medida en la que las legislaciones y la forma de percibir a los estudiantes extranjeros determinan la trayectoria formativa de estudiantes mexicanos de posgrado.

Por último, vale la pena referir una investigación que ve la otra cara de la moneda, la migración calificada con México como país de destino. A este respecto, Bermúdez (2012) analiza las trayectorias laborales de algunas profesionales universitarias colombianas que han realizado estudios de posgrado en México.

A pesar de la evolución de los estudios mostrada y a que actualmente la migración calificada pareciera ser un tema en boga, el señalamiento en la literatura de la ausencia de una definición de migración calificada consensuada es recurrente (Pellegrino y Martínez, 2001; Pellegrino, 2008; Lozano y Gandini, 2010; Amaro, 2016). Si bien existen diversas formas de definir y operacionalizar este concepto, dependiendo de los objetivos particulares de la investigación (Gandini & Lozano, 2012), se puede decir que tres son los paradigmas por los que la acepción migración calificada continua generando álgidos debates. El primero, tiene sus bases sentadas en la posición epistemológica de la fuga de cerebros y el lugar de realización de los estudios; el segundo, versa sobre la contemplación exclusiva de la población migrante trabajadora en los campos de Ciencia y Tecnología (HRST, por sus siglas en inglés)4 o formada bajo los cánones de las disciplinas Science, Technology, Engineering, and Mathematics (STEM) y su relación con el crecimiento económico, y, el tercero, es aquel que alude al empecinamiento por el estudio del fenómeno como parte del binomio migración y desarrollo.5

El autor se sitúa desde la postura de la migración calificada con una acepción, cuya carga teórica es más neutral, pues asume la calificación del migrante como un atributo sociodemográfico con implicaciones tanto teóricas como metodológicas. Dado lo anterior, la investigación se aboca en aquellas personas que comparten dicho atributo y lo mide en un momento del tiempo (el momento de la observación). No obstante, en el análisis se utilizan variables para recuperar dónde, cuándo y qué tipo de formación tienen los hombres y mujeres migrantes mexicanos calificados, pero sin que éstas determinen su clasificación como calificado.

Así, dados los objetivos particulares de la investigación y el posicionamiento que se plantea, se toma distancia de la fuga de cerebros, de la exclusividad del HRST y el STEM y del redundante nexo entre migración y desarrollo, posibilitando la elaboración de una explicación más profunda e integral. En este orden de ideas, el término calificado hace referencia al nivel educativo logrado por los migrantes, denominando así migrantes calificados, a todas aquellas personas que cuentan con educación terciaria, considerando como mínimo un título universitario (Auriol & Sexton, 2001; Iredale, 2001; Lowell, Findlay & Stewart, 2004; Lozano y Gandini, 2010), y que residen en un país distinto al de su nacimiento.

Devaluación del trabajo calificado

El desvelo por el estudio de la falta de correspondencia entre las habilidades adquiridas y aquellas requeridas por el mercado laboral tampoco es nuevo; el empleo inadecuado en relación al capital humano de las personas se trata de una de las categorías que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) contempló desde mediados de los años sesenta dentro del concepto de subempleo (Jusidman, 1971; OIT, 1998; García, 2011);6 sin embargo, en los últimos años ha logrado tomar importancia en la literatura sobre movilidad internacional de personas calificadas (Mattoo, Neagu y Özden, 2005; Özden, 2005; Batalova y Fix, 2008; Solimano, 2008; Lozano y Gandini, 2010, 2012; Arvizu, 2012; Lozano, Gandini y Ramírez, 2015; Lozano, Gandini y Jardón, 2015; Lozano y Ramírez, 2015; Amaro, 2016).

En este sentido, se requiere del uso de una categoría analítica adecuada para el estudio de la subutilización de los migrantes calificados, que no solo evoque a las teorías cuya capacidad explicativa sea la mayor, sino la más adecuada e integral, que sea operacionalizable y cuente con información disponible para su estudio. En este marco, para abordar el tema de la subutilización de las capacidades adquiridas durante la formación educativa, que aqueja a los migrantes calificados tanto en el origen como en el destino, en esta investigación se utiliza la acepción devaluación del trabajo calificado.

Tras la conceptualización de la devaluación del trabajo calificado, subyacen una serie de estudios y conceptos mediante los cuales se ha analizado el fenómeno en sus diversas formas en los últimos años. El antecedente más antiguo de la devaluación del trabajo es, como ya se dijo, el concepto de subempleo, que refleja la subutilización de la capacidad productiva de la población ocupada (OIT, 1998).

Algunos autores han denominado a este fenómeno brain waste o desperdicio de cerebros, formativo o de habilidades, concepto que sugiere el desaprovechamiento de las habilidades o niveles formativos de los migrantes calificados. El desperdicio se presenta cuando los individuos se desempeñan en ocupaciones cuyos requerimientos de calificación se encuentran por debajo de su nivel educativo (Özden, 2005; Mattoo, Neagu y Özden, 2008; Lozano y Gandini, 2010). Esta acepción perpetúa el dejo de pérdida que la fuga de cerebros le imprimió al estudio de la migración calificada.

Otro abordaje del tema, y cuya carga teórica es menor, se da desde acepciones como deskilling, job devaluation y downgrading occupational, evocando a una degradación ocupacional que padece el migrante calificado con respecto a su estatus ocupacional y social previo a la migración, así como al no reconocimiento de sus credenciales educativas en el país de destino (Evans, 1999; Kofman, 2000; Raghuram y Kofman, 2004, Siar, 2013).

En un trabajo reciente, Siar (2013) rescata el concepto de descalificación (deskilling) y lleva a cabo una revisión analítica del mismo, con una perspectiva de derechos humanos; retomando a Bauder (2003), la autora asume la descalificación como una forma de abuso del cerebro (brain abuse), pues además de los problemas ya enunciados, considera que la descalificación conlleva también problemas psicológicos y de salud. En su revisión analítica, Siar enumera dos perspectivas teóricas distintas alrededor de la descalificación.

La primera perspectiva, se deriva de los planteamientos de Michael Piore (1975) y su concepción de mercado laboral segmentado; según esta aproximación, el mercado laboral se segmenta en dos (sobre todo en los países industrializados): el primario, al que tiene acceso la población nativa, es de uso intensivo de capital, altamente calificado y las condiciones laborales y retribuciones salariales en él son las mejores, y el mercado secundario, el cual posee puestos menos calificados, mal remunerados y un estatus menor; a este mercado es al que tiene acceso la población extranjera.

Piore (1975) otorga a los migrantes, incluso los más calificados, un componente de temporalidad y asume que estos están dispuestos a aceptar los empleos del mercado secundario. Sin embargo, al prolongarse la estancia de los migrantes calificados, ellos comienzan a competir con los nativos, dejando los empleos que ocupan en el mercado secundario y accediendo a los del mercado primario, lo que a su vez genera un vacío en el mercado secundario y con ello un encadenamiento con la necesidad de mano de obra migrante que acepte los trabajos de este mercado menos favorable. Esta perspectiva, debido a la época en la que fue concebida por Piore, forma parte de las filas de la economía neoclásica, por lo cual adjudica a la descalificación el carácter de decisión racional y consciente, tomada por los migrantes para acceder a un mercado laboral distinto al de su lugar de destino; no obstante, la simplicidad del lente económico con el que Piore analiza la descalificación (Siar, 2013), se centra en el mercado laboral, dejando de lado la agencia del individuo y lo condena a tomar una decisión negativa dada la estructura determinista del mercado laboral.

Es por esto que la segunda perspectiva planteada por Siar (2013), se centra en una visión alternativa, cuya mirada va más allá de la economía y las decisiones binarias. Bauder (2003), plantea la teoría de que la descalificación, o devaluación del trabajo como él la llama, es una estrategia de los países receptores de migrantes para preservar el orden social. Concibe el mercado de trabajo como un lugar en el que se reproducen las clases, en donde el país anfitrión hace todo lo posible por mantener la superioridad de su población frente a los migrantes; así mediante una discriminación institucionalizada, los mejores empleos son reservados para los nativos, relegando a los migrantes en el mercado de trabajo y manteniendo la estructura de poder existente en la sociedad.

La importancia de esta teoría planteada por Bauder es la negación de la premisa de la teoría del capital humano, que asegura que la calificación y la formación educativa de los migrantes los colocan en una situación de igualdad con los nativos, independientemente de otras características. Haciendo uso del concepto de capital cultural institucionalizado de Bourdieu (1986), Bauder afirma que el valor de un capital es específico para un lugar o para un contexto determinado (Siar, 2013).

Una revisión de la literatura en materia de migración calificada y en específico a las dos perspectivas sistematizadas por Siar, evidencia la manera en la que se ha abordado el problema y las consecuencias que puede ocasionar en el país de destino y su mercado laboral; es decir, pese a que los análisis sobre el tema se han llevado a cabo desde la estructura, poco se ha reflexionado sobre las consecuencias para el contexto de origen. Pero sobretodo, pareciera que las consecuencias que este problema tiene para la propia población migrante son las menos importantes, dado el nulo abordaje que hasta ahora se ha realizado de la devaluación del trabajo desde el individuo.

En este entendido, se asume el concepto de devaluación del trabajo calificado como forma de medición de la relación entre el nivel educativo de los migrantes y el nivel de calificación típicamente requerido para desempeñar una ocupación. De esta manera, cuando el migrante presenta un nivel educativo superior al típicamente necesario para acceder a la ocupación en la que se encuentra inserto, se otorgó al trabajo del migrante calificado la condición de devaluación, en el caso contrario se aludió a una situación de correspondencia (Özden, 2005; Mattoo, Neagu y Özden, 2008; Lozano y Gandini, 2010; Siar, 2013; Lozano, Gandini y Ramírez, 2015; Amaro, 2016).

Estrategia metodológica

Para alcanzar el objetivo propuesto, la investigación cuenta con un enfoque cuantitativo basado en información estadística recabada a partir la base quinquenal 2013-2017 de la American Community Survey (ACS), obtenida del Minnesota Population Center, en específico en Integrated Public Use Microdata Series (IPUMS), de ahí que algunos resultados se deban interpretar como una situación promedio de ese periodo. El universo de este trabajo lo conforman hombres y mujeres de 25 a 65 años de edad,7 nacidos en México residentes en los Estados Unidos de América, que cuentan con un nivel de instrucción escolar terciario.8

Al desarrollar el análisis en un momento determinado del tiempo, se plantea un estudio sincrónico o de corte transversal, que se desarrolla en dos etapas: una de carácter descriptivo y otra de carácter explicativo. La primera de ellas se vale de las poblaciones de nativos y migrantes calificados de otros lugares de nacimientos como poblaciones de referencia, a fin de vislumbrar las particularidades o semejanzas de la población calificada nacida en México, al tiempo que se contrastan las condiciones de hombres y mujeres para apuntalar algunos rasgos atribuidos a los roles de género de estos migrantes. A la postre, se aplica un modelo de regresión logística binomial que evalúa variables de diversos ámbitos de la vida (sociodemográfico, capital humano, características de residencia, familiares, de hogar, y laborales) de la población migrante mexicana calificada ocupada e identifica la asociación que estas mantienen con la devaluación del trabajo calificado controlando el efecto de los demás factores asociados que intervienen en dicho fenómeno.

Análisis, resultados y discusión

Con el fin de poner en perspectiva el lugar que ocupa el contingente de población migrante calificada dentro de la población de los Estados Unidos, en el Cuadro 1 se muestran de manera esquemática todos los niveles de desagregación por características de interés para llegar a la población objeto de este estudio. Se observa que, en términos absolutos, la población nacida en México es la más numerosa dentro de la población migrante, situación que se mantiene cuando nos centramos en el rango de edad entre 25 y 65 años. Sin embargo, al observar las proporciones de la población calificada, la situación se invierte para el caso de México, ya que es el continente asiático el que cuenta con una mayor proporción de calificados (53.8%); esto se debe al peso de India, China y Filipinas en este tipo migración, pues ocupan los primeros lugares dentro del ranking de población calificada residente en Estados Unidos (Arvizu, 2012, Amaro, 2016). Resalta el componente femenino de la migración calificada, que como se observa supera en todos los casos las proporciones de los hombres.

Por último, se observa que el 41.5 por ciento de los mexicanos calificados estudiaron al menos la licenciatura en México. Esta aproximación al lugar de realización de estudios es una variable construida de manera recurrente en los análisis sobre migración calificada; su uso en este trabajo se sustenta en la idea de que cursar la instrucción escolar terciaria en Estados Unidos facilita a los migrantes calificados el paso de la escuela al mercado laboral estadounidense, además de mecanismos de acceso diferenciado a diversos activos que inciden en el tipo de vínculo que se establece con el mercado laboral.

Cabe señalar que la importancia del estudio de la migración calificada no radica en el volúmen de su stock, sino en el potencial heurístico que proporciona el estudiarla desde el nivel individual.

Como ya se mencionó, la concentración de la población migrante en las edades entre 25 y 65 años de edad es evidente. Este rasgo se mantiene cuando analizamos la particularidad de los hombres y mujeres migrantes mexicanos calificados, los Gráficos 1 y 2 muestran la superposición de las pirámides poblacionales de la población nativa calificada y la población migrante calificada de otros lugares de nacimiento versus la población calificada nacida en México, evidenciando así la complementariedad demográfica de la población nacida en México con estas dos poblaciones.

Llama la atención que este fenómeno de complementariedad demográfica no solo se observa entre la población calificad nativa estadounidense y la población migrante calificada nacida en México, sino también cuando se contrasta esta última con otros migrantes (Gráfico 2). Es decir, la concentración en edades productivas y reproductivas de los hombres y mujeres migrantes calificados es la más significativa de la población que reside en los Estados Unidos.

Este fenómeno de complementariedad demográfica, descrito por Canales (2015), alude al transcendental papel de los migrantes en las sociedades receptoras, ya que al tener una estructura por edad concentrada en edades jóvenes hacen las veces de complemento no solo del déficit de fuerza laboral en Estados Unidos, al que tantas veces se hace referencia cuando de temas migratorios se trata, sino también del déficit poblacional en el ámbito reproductivo y de cuidados necesario para sustentar su reproducción demográfica. Se atisba así una característica importante de la participación de las mujeres mexicanas en la migración calificada, ya que, como se observa, son quienes cuentan con una mayor concentración en dichas edades, por lo que el papel que tienen en la reproducción demográfica estadounidense no es menor.

Gráfico 1. Pirámide poblacional de nativos calificados vs migrantes calificados nacidos en México residentes en Estados Unidos, entre 25 y 65 años de edad: 2013-2017

Gráfico 2. Pirámide poblacional de migrantes calificados nacidos en México vs otros lugares de nacimiento residentes en Estados Unidos, entre 25 y 65 años de edad: 2013-2017

Fuente: elaboración propia con base en Integrated Public Use Microdata Series (IPUMS) American Community Survey (ACS) 2013-2017.

Con el fin de elaborar un perfil sociodemográfico de la población migrante calificada nacida en México, en el Cuadro 2 se muestran algunas características seleccionadas, se comparan hombres y mujeres calificados nacidos en México versus nativos estadounidenses e indios, esta última comparación responde a que el contingente indio ocupa el primer lugar en el ranking de la migración calificada en Estados Unidos, así como a sus particularidades propias de una migración más aventajada como la que se encuentra en el imaginario de quienes conciben a la migración calificada como una migración de élite.

De manera general, destaca la concentración de la población calificada en las edades productivas y reproductivas tanto para nativos como para migrantes, siendo los nativos los que ostentan el promedio de edad más alto y los indios el más bajo. Se observa, que la población migrante nacida en México comparte algunas características con los nativos, como la propensión a la unión o la mayor concentración de la población calificada en el nivel licenciatura, así como con el contingente indio, como la presencia de hijos propios en el hogar y la participación dentro del mercado laboral estadounidense propia de una población selecta. No obstante, resaltan algunas características particulares de la migración calificada mexicana que, de cierta forma y guardando las debidas proporciones, la asemejan más a la población migrante mexicana no calificada que a la población calificada nativa y migrante.

En tal sentido, se puede señalar el alto porcentaje de mujeres mexicanas calificadas con hijos menores de 5 años, rasgo que resalta por la probada influencia de los hijos menores como inhibidores de la participación de las mujeres en el mercado laboral (García y Pacheco, 2000), en las intermitencias de sus trayectorias laborales y en los tipos de empleos en los que se insertan (Amaro, 2016). En este mismo orden de ideas, las bajas proporciones de hombres y mujeres mexicanos calificados con posgrado, aunado a la baja proporción de pertenencia a disciplinas académicas relacionadas con el Science, Technology, Engineering and Mathematics (STEM), los posicionan como los menos calificados dentro de los migrantes calificados (Amaro, 2016).

Se observa que el stock de migrantes calificados mexicanos es de larga data, pues el promedio de años que han residido en Estados Unidos es de más de 20, casi el doble que los indios, por lo que llama aún más la atención las condiciones de la estancia que se recuperan, como la alta proporción de hombres y mujeres que no cuentan con la ciudadanía (55% y 48.5%, respectivamente) o el casi 20 por ciento que no domina el idioma inglés. Estas características, a menudo analizadas en los trabajos sobre migración calificada, reportan ser factores importantes en la consecución de empleos en correspondencia con las credenciales educativas.

Finalmente, se muestra el tipo de cobertura médica con el que cuenta la población migrante por lugar de nacimiento, una característica del campo de la salud poco revisada en los estudios sobre migración calificada. En este sentido, se observa que mientras que la mayoría de la población nativa e india calificada accede a los servicios médicos por medio de una cobertura privada, en el caso de la población mexicana calificada dicha proporción es considerablemente menor. Asimismo, sobresale la proporción de la población migrante calificada nacida en México que accede a una cobertura médica mediante un seguro de carácter público (6.4% de los hombres y 8.4% de las mujeres) y la considerable proporción de hombres y mujeres migrantes calificados mexicanos que no cuentan con ninguna cobertura de seguro médico (26% y 22.7%, respectivamente).

Cuadro 2. Población migrante calificada en los Estados Unidos de América, por características seleccionadas, según lugar de nacimiento: 2013-2017

Nativos calificados

Indios calificados

Mexicanos calificados

Característica

Hombres

Mujeres

Hombres

Mujeres

Hombres

Mujeres

Total

45 443 399

1 462 377

588 416

Sexo

"20 906 226
100%"

"24 537 173
100%"

"793 984
100%"

"668 393
100%"

"277 617
100%"

"310 799
100%"

Edad promedio (años)

44,7

43,7

39,7

38,8

42,7

41,6

Situación conyugal

Unidos

65,6

62,4

82,2

88,4

65,1

66,4

No unidos

34,4

37,6

17,9

11,6

34,9

33,6

Presencia de hijos

propios en el hogar

Sin hijos

56,9

52,8

41,8

32,3

45,7

34,5

Con hijos menores

de 5 años

29,2

14,5

33,0

26,9

37,7

18,9

Con hijos de

5 años o más

13,9

32,7

25,2

40,9

16,6

46,7

Relación de parentesco

con el jefe del hogar

Jefe del hogar

61,0

54,1

74,9

22,5

55,2

40,4

Cónyuge

24,3

32,2

13,1

68,1

20,0

39,6

Descendiente

5,8

5,8

2,4

1,8

5,2

5,9

Otro

8,9

8,0

9,6

7,6

19,5

14,2

Nivel de instrucción

escolar

Licenciatura

66,2

63,3

39,7

48,0

72,7

76,0

Maestría

22,8

28,5

47,4

41,3

19,1

17,0

Profesional

7,2

5,2

6,2

6,6

5,6

5,3

Doctorado

3,9

3,0

6,7

4,2

2,6

1,7

Lugar de realización

de estudios

País de nacimiento

61,8

57,9

43,5

41,5

EEUU

38,2

42,1

56,5

58,5

Tipo de disciplina

académica

STEM

30,2

13,1

78,7

50,2

39,9

14,7

No STEM

69,8

86,9

21,3

49,8

60,1

85,3

Estancia promedio

en EEUU (años)

13,1

13,0

20,8

20,8

Condición de

ciudadanía

Sin ciudadanía de EEUU

61,6

56,5

55,0

48,5

Ciudadano naturalizado

38,4

43,5

45,0

51,5

Dominio del inglés

No habla inglés

0,2

0,28

4,4

5,3

No habla bien inglés

1,0

2,71

14,3

14,7

Habla bien inglés

98,9

97,02

81,3

80,0

Tipo de Cobertura Médica

Sin Cobertura

4,8

4,0

3,8

4,0

26,0

22,7

Cobertura Pública

4,2

4,4

1,9

2,7

6,4

8,4

Cobertura Privada

86,4

88,4

93,2

92,3

65,9

67,6

Cobetrtura Mixta1

4,5

3,1

1,1

1,0

1,7

1,4

Fuente: elaboración propia con base en Integrated Public Use Microdata Series (IPUMS) American Community Survey (ACS) 2013-2017.

Partiendo del hecho de que la mayoría de los hombres y mujeres calificados nacidos en México conforman la pareja principal de los hogares en los que habitan, otro rasgo que resulta importante analizar es la homogamia educativa entre ellos,9 entendida esta como la tendencia de ambos miembros de una pareja a poseer el mismo nivel de instrucción escolar (Carabaña, 1994; Martínez, 2006; Rodríguez, 2009; Amaro, 2016), ya que estudios recientes (Lowell y Pederzini 2012; Amaro, 2016) han dilucidado efectos significativos de la homogamia educativa en el tipo de vínculo que la población migrante calificada establece con el mercado laboral estadounidense.

A este respecto, en el Cuadro 3 se presenta la condición de calificación de la pareja principal del hogar de los hombres y mujeres migrantes calificados nacidos en México. Como se observa, hay una clara preferencia a conformar parejas con el mismo nivel de instrucción escolar, ya que el 44.1 porciento de los hombres y el 42.8 por ciento de las mujeres migrantes calificados nacidos en México se encuentran en condición de homogamia educativa.

Este fenómeno de preferencia en el emparejamiento con alguien con el mismo nivel de instrucción escolar podría tener efectos diferenciados para hombres y mujeres. En el caso de los hombres, el ser jefe y encontrarse en homogamia educativa podría representar un insentivo de entrada a una ocupación calificada, mientras que para las mujeres, dada la reproducción de roles de género, la homogamia educativa podría representar una migración de acompañamiento, lo que constriñe las oportunidades de desarrollarse profesionalmente en el destino.

Cuadro 3. Distribución de la población migrante calificada nacida en México por condición de calificación de la pareja principal del hogar, según sexo: 2013-2017

HOMOGAMIA EDUCATIVA JEFES DEL HOGAR

Educativa

male

female

Total

Homogamia Calificada

46.654

21.794

68.448

42,2

30,68

37,69

Heterogamia Cónyuge

63.904

49.235

113.139

57,8

69,32

62,31

Total

110.558

71.029

181.587

100

100

100

HOMOGAMIA EDUCATIVA CÓNYUGES

Educativa

male

female

Total

Homogamia Calificada

26.575

61.277

87.852

47,83

49,83

49,21

Heterogamia Jefe

28.989

61.690

90.679

52,17

50,17

50,79

Total

55.564

122.967

178.531

100

100

100

n= 16,011

N= 360,118

Notas:

1La condición de calificación de la pareja principal del hogar se clasifica de la siguiente manera:

Homogamia Calificada = Jefe calificado - Cónyuge calificado

Heterogamia Cónyuge = Jefe calificado - Cónyuge no calificado

Heterogamia Jefe = Jefe no calificado - Cónyuge calificado

2El total de mexicanos calificados que son jefes o cónyuges es n= 20,098 N=457,389, sin embargo dado que con esta variable solo se analizan parejas (unidos), tanto la muestra como la población expandida cambian a los señalados al pie del cuadro.

Fuente: elaboración propia con base en Integrated Public Use Microdata Series (IPUMS) American Community Survey (ACS) 2013-2017.

En lo que respecta al perfil sociolaboral de la población migrante mexicana calificada, una primera exploración sobre las condiciones en las que se desenvuelven los migrantes mexicanos calificados la suministra el análisis de la distribución de la población en la estructura laboral (Figura 1). Cabe recordar que la población aquí analizada es una población selecta por nivel de instrucción escolar y concentrada en edades productivas (25 a 65 años de edad), lo que explica rasgos como el de las altas tasas de participación en el mercado laboral tanto para hombres como para mujeres, que de otra manera serían atípicos.

Dicho lo anterior, aunque la tasa de participación de la población migrante calificada es alta (81.8%), las diferencias por sexo persisten en detrimento de las mujeres (92.5% hombres versus 72.2% mujeres), lo que invita a reflexionar sobre las actividades que realizan en los Estados Unidos las mujeres calificadas que se encuentran fuera de la fuerza de trabajo (27.8%), sobre el carácter asociacional de la migración de mujeres calificadas y sobre el papel de la migración en la eliminación de las brechas entre hombres y mujeres.

En lo que respecta a los ocupados, se observa que en general 9 de cada 10 mexicanos migrantes calificados que forman parte de la fuerza de trabajo se encuentran ocupados, sin embargo, al observar las tasas de desempleo se identifica nuevamente una diferencia por sexo, la tasa de desempleo de las mujeres (4.6%) es mayor a la de los hombres (2.9%), lo que podría atribuirse a complicaciones que las mujeres enfrentan en el destino, propias de su papel tradicional en el hogar, así como a la falta de redes de apoyo y estrategias que les permitan contar con mayor tiempo para dedicarlo al trabajo extradoméstico.

Figura 1. Distribución de la población migrante mexicana calificada entre 25 y 65 años de edad en la estructura del mercado laboral estadounidense: 2013-2017

Notas:

T: total

H: hombres

M: mujeres

1 La población de desocupados incluye un grupo de migrantes calificados sin experiencia laboral reciente (los últimos 5 años)

Fuente: elaboración propia con base en Integrated Public Use Microdata Series (IPUMS) American Community Survey (ACS) 2013-2017.

El Cuadro 4 muestra las proporciones de migrantes mexicanos calificados, de acuerdo a la condición de correspondencia o devaluación con base en la constrastación de su nivel educativo y el tipo de trabajo en el que se encuentran insertos. Se evidencia que más de la mitad de los migrantes mexicanos calificados ocupados se encuentra en condición de devaluación (56.9%), siendo esta característica más marcada en los hombres, cuya proporción alcanza el 59.3 por ciento. Esto indica que, una buena parte de las personas migrantes calificadas se inserta al mercado laboral en condiciones no acordes a su calificación, pese a algunos atributos que pueden considerarse ventajosos como su estructura por edad y sexo, el tiempo considerable que llevan en el país de destino, el hecho de que la mayoría tienen un buen nivel del idioma inglés y las altas tasas de participación en el mercado laboral.

Cuadro 4. Distribución porcentual de la población mexicana calificada según condición del trabajo calificado, por sexo: 2011-2013

Condición del trabajo calificado

Hombres

Mujeres

Total

En correspondencia

40,7

45,9

43,1

En devaluación

59,3

54,1

56,9

Total

100

100

100

N: 463,356

n: 19,246

Fuente: elaboración propia con base en IPUMS: ACS 2013-2017.

Resulta importante, entonces, analizar cuáles son las características a las que responden las anteriores proporciones, es decir, indagar entre el perfil de los migrantes mexicanos calificados las singularidades que nos permitan responder interrogantes como: ¿qué es lo que hace que la balanza de la correspondencia se incline a favor de las mujeres?, ¿es la inserción de las mujeres en el mercado laboral realmente más exitosa que la de los hombres?, ¿cuáles son los factores asociados a la devaluación del trabajo de la población migrante mexicana calificada?

Una vez que se ha puesto en perspectiva a la población migrante calificada mexicana que reside en los Estados Unidos y que se han descrito algunas particularidades de sus características sociodemográficas y laborales, a continuación se expone la segunda parte de este análisis de carácter explicativo, constituida por la construcción de un modelo logístico binomial.

La regresión logística es un instrumento de análisis estadístico, tanto explicativo como predictivo, cuyo uso apropiado se da en aquellos casos en los que la variable dependiente es categórica. El objetivo al aplicar un modelo de regresión logística binomial es conocer la relación entre una variable dependiente cualitativa dicotómica y una o más variables explicativas independientes, ya sean categóricas -factores- o cuantitativas continuas -regresores- (Hosmer & Lemeshow, 1989).

Para este ejercicio, la variable dependiente es la devaluación del trabajo calificado, definida como una variable dicotómica, es decir, que toma dos valores, como sigue:

Valores: (1) – Devaluación del trabajo calificado

– Correspondencia de habilidades

En lo que respecta a las variables independientes, estas pertenecen a distintos dominios de la vida y se agruparon en las siguientes dimensiones: sociodemográfica (sexo, edad, situación conyugal, cobertura médica), condiciones de la estancia (estatus migratorio, tiempo de estancia en Estados Unidos, dominio del idioma inglés), de capital humano (lugar de realización de estudios, nivel de instrucción escolar, área de formación, áreas de estudio STEM), familiares y de hogar (tamaño del hogar, presencia de homogamia educativa en el hogar, presencia de hijos propios en el hogar y posición en la estructura del hogar), económicas (ingreso por hora, grupo de ingreso por hora, participación en el ingreso del hogar) y laborales (tipo de trabajador, tipo de jornada, área de ocupación STEM).10

En el Gráfico 3 se plasman los resultados del modelo general ajustado para el análisis de los factores asociados a la devaluación del trabajo calificado. Como se observa, de manera general los factores asociados a la devaluación del trabajo calificado pertenecen a distintos ámbitos de la vida, no solo a las características de capital humano y económico-laborales como hasta ahora se había estudiado.

Resalta la ventaja comparativa de las mujeres, que logra disminuir en 40 por ciento la propensión a estar inserto en un trabajo devaluado en comparación con los hombres y manteniendo los demás factores constantes. Caso contrario, el de no contar con cobertura médica que incrementa en 75 por ciento la propensión a encontrarse en devaluación, en comparación con aquellos que sí cuentan con cobertura médica y manteniendo los demás factores constantes.

En cuanto a las características de la estancia en el destino, los resultados son hasta cierto punto esperados, ya que las condiciones menos favorables como no contar con la ciudadanía o no dominar el idioma inglés incrementan la propensión a la devaluación, mientras que tener menos de 10 años en Estados Unidos la disminuye; este coeficiente podría estar recogiendo el efecto de la población que migra debido a un traslado intercompañía o reclutada por empresas específicas, por lo que arriban al contexto de destino generalmente con empleos en correspondencia.

En cuanto a las variables de capital humano, se observa por un lado que entre mayor es el nivel de instrucción escolar menor es la propensión a estar devaluado, en comparación con contar solo con licenciatura y con independencia de los demás factores. Asimismo, se corrobora en cierta medida el activo diferencial que poseen aquellos que realizaron estudios fuera de México al encontrar que para quienes realizaron estudios en México se incrementa la propensión a la devaluación en 22.59 por ciento.

En cuando a las variables que recogen el efecto de la formación en las áreas STEM y el estar inserto en una ocupación STEM, podemos observar un efecto interesante, pues mientras que se disminuye la propensión a estar devaluado para quienes no cuentan con formación STEM, aquellos insertos en ocupaciones no STEM aumentan su propensión a la devaluación. Esto podría ser un indicador de un mercado laboral constreñido cuya entrada “castiga” pero una vez dentro “premia”.

En cuanto al tipo de jornada que labora la población migrante calificada, se observa que en comparación con aquellos que laboran sobrejornadas, quienes trabajan tiempo completo y jornadas parciales están más propensos a la devaluación de su trabajo.

Por su parte, las variables económicas muestran por un lado que quienes perciben ingresos bajos tienen una mayor propensión a la devaluación en comparación con quienes perciben más de 3 Salarios Mínimos Generales.11 De igual manera, se muestra que quienes participan en el ingreso de sus hogares, es decir tienen un ingreso complementario con otros miembros de los hogares en los que residen, tienen una menor propensión a la devaluación que aquellos que no participan.

Finalmente, un factor que se debe ahondar con mayor profundidad en futuras investigaciones es la presencia de hijos propios en el hogar, ya que a pesar de que se muestra que la presencia de los hijos mayores de 5 años incrementa la propensión a la devaluación en comparación con no tener hijos y con los demás factores constantes, el efecto de los hijos menores se pierde; esto podría obedecer a que es propio solo de las mujeres. Se propone por ello para futuras investigaciones, realizar interacciones o modelos por sexo que permitan discernir efectos diferenciados para hombres y mujeres para este tipo de variables, así como para la homogamia educativa.

Gráfico 3. Resultados del modelo logístico binomial: factor de cambio de los momios de estar en situación de devaluación del trabajo calificado (porcentajes)

Pseudo R2 = 0.2044

* p<0.05; ** p<0.01; *** p<0.001

Fuente: elaboración propia con base en IPUMS: ACS 2013-2017.

Conclusiones

Abonar al conocimiento desde la vertiente de los estudios de la migración calificada, implica un reto en tres elementos neurálgicos de la investigación demográfica: la teoría, la metodología y las fuentes de información. La presente investigación enfrenta dicho reto en el aspecto teórico, al entablar un diálogo entre las distintas teorías y conceptos hasta ahora desarrollados y proponer una conceptualización neutral que permita arribar a explicaciones más profundas. En cuanto a su aporte metodológico, la operacionalización de conceptos complejos como la propia migración calificada, la devaluación del trabajo y la homogamia educativa, al combinar bases de individuos y hogares, contribuye a suministrar nuevas ideas de cómo hacer mejor uso de la información disponible y aprovecharla para el logro de la perspectiva integral. Asimismo, el carácter cuantitativo le otorga una potencialidad de generalizar estadísticamente los resultados y abre la puerta para aportar en las perspectivas desde las que se puede mirar el problema. Conmina a innovar en investigaciones posteriores, pues el abordaje aquí elaborado representa una alternativa a otros que probablemente pueden construirse.

La estrategia analítica comparativa tiene aportes en dos sentidos: el primero, al contrastar con otras poblaciones para poner en perspectiva el fenómeno y no verlo de manera aislada, permite entender en qué medida es propio y en qué medida tiene sus particularidades; y el segundo, el hecho de que se proponga un abordaje con perspectiva de género requiere de una mirada que contemple a hombres y mujeres, lo que hace asequible elaborar un vasto perfil de la población migrante mexicana calificada en los Estados Unidos.

En cuanto a la estructura por edad y sexo, la población mexicana migrante calificada es particularmente rejuvenecida y feminizada. Este aspecto destaca al establecer una relación de complementariedad demográfica con la sociedad de destino, en este sentido, la participación de las mujeres en la reproducción demográfica estadounidense, al rejuvenecer a la población e impeler la dinámica demográfica de la sociedad, representa una expresión hasta ahora no contemplada de la feminización de la migración.

En lo que respecta al perfil sociodemográfico y sociolaboral de los migrantes mexicanos calificados, se observa que tanto hombres como mujeres comparten algunos rasgos con la población nativa calificada, sobre todo aquellos que tienen que ver con la propensión a la unión, la posición que se ocupa dentro del hogar y el nivel de instrucción escolar. En cuanto al comparativo con el contingente indio, se observan encuentros (como la conformación familiar y la condición de ciudadanía) y desencuentros (como el lugar de realización de estudios y el tipo de disciplina académica en la que se formaron). Llaman la atención de igual manera características que típicamente se consideran propias de contingentes no calificados, pero que inesperadamente aún se encuentran en la población migrante mexicana calificada, como la proporción de aquellos que no hablan el idioma inglés o quienes no cuentan con algún tipo de cobertura médica.

Particularmente, el perfil de las mujeres migrantes mexicanas calificadas se caracteriza por:

En tanto, los hombres migrantes mexicanos calificados se caracterizan por:

Se evidencia que los factores asociados a la inserción laboral no solo están relacionados con las restricciones propias del mercado, como el hecho de ser cuentapropista, el no tener seguro médico o trabajar menos horas, sino también por las características propias de otros dominios ajenos al laboral, tales como la presencia de hijos propios en el hogar o el aporte que realizan al ingreso del hogar que habitan, entre otros.

De acuerdo con los razonamientos que se han venido realizando, tanto el ámbito familiar como la reproducción de roles de género inciden en la condición del trabajo de los hombres y las mujeres migrantes mexicanos calificados, en donde si bien la responsabilidad dentro de la estructura del hogar se vincula con una incorporación al mercado laboral en correspondencia, la presencia de la interseccionalidad como un factor que trasciende a otros decanta la devaluación del trabajo en el caso de las mujeres, debido a los roles de género históricamente asociados a ellas, así como a su papel fundamental en la familia.

En suma, esta investigación evidencia que la migración calificada no deja de ser un fenómeno poblacional y que, por tanto, el hecho de tener una determinada calificación no exime a estos migrantes de estar expuestos a las mismas circunstancias de otros contingentes. No obstante, hay que tener presente ciertas notas de cautela, como el hecho de que la medición de la devaluación del trabajo calificado aquí presentada tiene sus bases en la correspondencia entre el nivel educativo de los migrantes y los requerimientos de calificación de las ocupaciones, no así con los ingresos, por lo que se debe tener sumo cuidado a la hora de analizar la relación entre el grupo de salario mínimo por hora al que pertenecen los migrantes y la devaluación.

Finalmente, se exhorta a colocar bajo el lente de nuevas perspectivas a la migración calificada, pues como se mencionó, hasta ahora elementos como la agencia de los individuos han sido relegados, fenómeno que podría ser interesante de observar bajo una perspectiva como la del curso de vida. De igual forma, análisis cualitativos permitirían comprender de una mejor manera el papel que las mujeres ostentan en esta cara de la migración, que resulta no solo interesante sino complejo de analizar con la información disponible. Asimismo, abordar este fenómeno mediante instrumentos espaciales proporcionaría información más detallada de dichos contingentes, permitiendo no solo estudiarlos a profundidad sino aprehenderlos y otorgarles el papel que les pertenece dentro de los estudios migratorios, no como cerebros ni como fugados, sino como hombres y mujeres que emprendieron un periplo complejo, hasta ahora invisibilizado en su mayoría, en la búsqueda de una mejor vida.

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1 En este artículo se presenta la recopilación y actualización de algunos resultados obtenidos en la tesis de Maestría en Población y Desarrollo (Amaro, 2016).

2 Este vertiginoso aumento de la población con educación superior en la década de los 2000, derivó de las políticas implementadas por los países de la región que reafirmaron el compromiso colectivo de asegurar la educación para todos, durante el Marco de la Acción de Dakar en el año 2000. Sin embargo, las políticas de formación de recursos humanos implantadas por los países de América Latina, posiblemente sean más de carácter credencialistas que sustantivas.

3 Se estima que para 2010 aproximadamente 575,000 profesionistas mexicanos residían fuera del país, 552 mil (442 mil con licenciatura y cerca de 110 mil con estudios de posgrado) en Estados Unidos y 23 mil en algún país de la Unión Europea (Lozano y Gandini, 2010). Lo que llegó a colocar a México como el cuarto mayor exportador de recursos humanos calificados en el mundo, después de Gran Bretaña, Filipinas y la India (Tigau, 2012).

4 Si bien el término HRST utilizado por la OCDE está estrechamente relacionado al STEM las mediciones que hacen de la población no son equivalentes.

5 Para una revisión a profundidad de dichos paradigmas y debates, véase Amaro (2016).

6 El subempleo está definido por aquellas situaciones en donde el nivel de empleo de las personas, en cuanto a duración de la jornada o de la productividad del trabajo se sitúa por debajo de las capacidades o preferencias (OIT, 1998).

7 El rango de edad entre 25 y 65 años, obedece a dos criterios extendidos en la literatura sobre educación y mercado laboral; el límite inferior versa sobre el supuesto de que la población ya ha “estado expuesta” a la edad en que normativamente se concluye la licenciatura, nivel mínimo necesario para que sea considerada como “calificada” en esta investigación; y el segundo límite obedece a la edad de retiro del mercado laboral, que permite no generar distorsiones operativas debido a la ausencia de efectivos en las edades avanzadas. Se reconoce que, aunque son edades normativas no todos cumplen cabalmente, sin embargo, la gran mayoría se condensa dentro de este rango de edad, lo que permite tener cierto control sobre la población objetivo.

8 “Educación terciaria” es una denominación que alude a la última etapa de la instrucción escolar, en México es utilizada para la formación académica que se imparte después del bachillerato o la preparatoria, es decir licenciatura y posgrado (maestría y doctorado).

9 Dada la naturaleza de la información de la ACS, la homogamia educativa solo es susceptible de medirse en el jefe del hogar y su cónyuge, a quienes, para efecto de esta investigación, hemos nombrado pareja principal del hogar. Expuesto lo anterior, la estrategia analítica de esta sección se centra en considerar solamente a la población migrante mexicana calificada unida que ocupa dichos roles en su hogar.

10 En el modelo general ajustado final no fueron consideradas todas las variables debido a que algunas de ellas se identificaron como confusoras, por lo que se decidió no incluirlas.

11 Si bien este indicador resulta interesante cabe hacer la salvedad de guardar las debidas proporciones dada la naturaleza compleja del Salario Mínimo en los Estados Unidos.