Movilidad internacional de investigadores argentinos de ciencias sociales y humanidades: aportes del enfoque biográfico al análisis de experiencias e imaginarios sobre el intercambio de conocimientos por ámbitos disciplinarios. Período 2005-2019

International mobility of argentinean researchers of social sciences and humanities: contributions of the biographical approach to the analysis of experiences and imaginaries on exchange of knowledge by disciplinary fields. Period 2005-2019

Resumen

Este artículo realiza un estudio cualitativo biográfico de la movilidad internacional de investigadores argentinos de las áreas de ciencias sociales y humanidades que actualmente ejercen en el país, y que durante el período 2005-2019 han realizado estancias internacionales. El foco en los relatos de vida de estos investigadores, permite dar cuenta de imaginarios y percepciones ante condiciones científicas locales y del exterior que median sobre las experiencias transferencia de nuevos conocimientos (abordadas en la literatura del tema durante las últimas décadas). Para esto, se abordan las trayectorias, visiones y expectativas que inciden en los intercambios de estos investigadores, como aporte al fortalecimiento de las políticas locales de cooperación internacional y para incentivar estudios de movilidad de científicos por áreas disciplinarias.  

Palabras clave: biografías; movilidad; internacionalización; ciencias sociales; humanidades

Abstract

This article carries out a qualitative biographical study of the international mobility of argentinean researchers in the areas of social sciences and humanities who currently are practicing in the country, and who have made international stays during the period 2005-2019. The focus of the life stories of these researchers, allows to account for the imaginary and perceptions over local and foreign scientific conditions that mediate the experiences of new knowledge transfer (addressed in the literature on the subject during the last decades). For this, there are analyzed the trajectories, visions and expectations that affect the exchanges of these researchers, as a contribution to the strengthening of local policies on international cooperation and to encourage studies of mobility of scientists by disciplinary areas.

Keywords: biographies; mobility; internationalization; social sciences; humanities

Introducción

Este trabajo analiza la movilidad internacional de investigadores argentinos de las ciencias sociales y humanidades durante el período 2005-2019 y que actualmente ejercen en la Argentina.

El artículo se enmarca en los estudios sociales de ciencia, tecnología y sociedad en la línea de movilidad y migración de personal calificado del escenario contemporáneo de internacionalización de la ciencia y de la educación superior. Como será explicado más abajo, en los trabajos de movilidad y migración científica, la internacionalización es concebida como aspecto central de contexto que atraviesa a la organización de la investigación desde inicios de milenio. La formación de posgrado y las actividades de intercambio de conocimientos (así como las actividades de transferencia de y con la diáspora emigrada), representan actualmente “una condición necesaria para el desarrollo de carrera” científica (Luchilo, Moreno y D’Onofrio: 2019, p.284)

En este sentido, la producción mundial del conocimiento se moviliza a través de investigadores mediante programas impulsados por las políticas públicas marco, convenios de cooperación de sus instituciones de pertenencia, e iniciativas espontáneas de los científicos por contactos con colegas de y en otros países. Este escenario es también abordado desde los enfoques de sistemas de innovación, que como bien afirman Álvarez, Barletta, Suarez y Yoguel (2016), son modelos que permiten distinguir: (i) elementos de contexto –que dan cuenta del entorno del sistema donde se investiga–, (ii) actores clave involucrados en las prácticas de innovación con funciones, relaciones, condiciones, (iii) el alcance y límites geográfico, y (iv), condiciones, dinámicas y resultados.

Sin embargo, el enfoque metodológico de este artículo es cualitativo de corte biográfico; se concentra en el análisis de relatos sobre las trayectorias profesionales de estos científicos en términos de imaginarios, percepciones y cursos de vida, en relación a escenarios coyunturales científicos del país y del exterior que les incentivan a movilizarse para formación y/o intercambio de conocimientos.

En las narraciones, se revela cómo las políticas científicas y las condiciones de ejercicio profesional, pueden ser identificadas por áreas disciplinarias para mejorar o re-diseñar la cooperación y evitar la pérdida de recursos humanos (por la emigración o su desvinculación a la hora de transferir aportes de conocimientos al país). Asimismo, el abordaje cualitativo, refleja en los imaginarios las dinámicas de movilidad y las perspectivas de migración calificada para identificar intersticios entre condiciones y valoraciones que permitan dinamizar las políticas científicas locales sobre recursos humanos altamente calificados.

En este sentido, el objeto de estudio es el análisis de las experiencias profesionales y los imaginarios de los propios protagonistas de esos flujos de movilidad. Los estudios cualitativos constituyen una herramienta para inducir de qué manera los escenarios coyunturales analizados desde mitad del siglo pasado en la literatura sobre movilidad y migración calificada, actualmente intervienen sobre las trayectorias de carrera y en la posibilidad de intercambios internacionales –o de vinculación desde el exterior-. Paralelamente, los enfoques biográficos permiten identificar cómo se delinean trayectorias científicas, patrones cuantitativos de movilidad, los canales que se atraviesan y sus formas.

La meta es contribuir a la proliferación de estudios del tema por áreas disciplinarias que ponen a la luz el papel clave que juegan los investigadores de estos campos en la producción internacional de nuevos conocimientos para responder a las demandas y necesidades socio-productivas endógenas en cada región del país.

Respecto al estado del conocimiento sobre movilidad calificada, desde mitad del siglo pasado, se evidencia que, problemas coyunturales endógenos y políticas de atracción de recursos humanos en ciencia y tecnología (RHCT)1 de otros países, han incidido en la emigración de científicos argentinos durante algunos de estos años y en otros períodos previos- (Oteiza, 1965; Adams, 1968; Brandi, 2006; Albornoz, Fernandez Polcuch y Alfaraz, 2002; y Moreno, 2012).

A inicios del nuevo milenio, también se evidencia que aunque la movilidad de investigadores resulta propicia para promover el intercambio y la transferencia de conocimientos internacionales de la mano de políticas de cooperación institucional (Theiler, 2005 y Sebastian, 2008), puede configurar un potencial riesgo a la emigración y desvinculación de sus aportes ante fluctuantes y pendulares escenarios económicos y de la agenda científica local (Flores: 2009; Pellegrino, 2013; De La Vega y Vargas: 2017). La falta de revisión, continuidad y/o deficiencia de las políticas al respecto, entendible como factor de “expulsión” dentro del paradigma de fuga de cerebros, también puede devenir en el no aprovechamiento de las capacidades existentes para el vínculo con los residentes en el exterior, como supone la opción de ganancia de la “diáspora” al plantear un mundo globalizado en constante desarrollo tecnológico que requiere de conexiones (Meyer, 2011).

Estos enfoques en general buscan reconocer tendencias y características de los desplazamientos en función de los atributos de los sistemas científicos. Sin embargo, los estudios sobre movilidad y migración conllevan una complejización analítica en función de la intervención de factores personales, vinculares, y contextuales en los sucesos. En la revisión de la bibliografía actual, se observa que América Latina son pocos los trabajos actuales por campos disciplinarios (Isola: 2018; Lopes y Mourenco: 2019; Morales: 2017; Oregioni: 2015).

Esto requiere de una aproximación cualitativa hacia los intersticios entre las prácticas que emanan de estas condiciones de internacionalización, en relación a los imaginarios simbólicos de los actores que las atraviesan; más específicamente, un análisis interpretativo de las causas de la movilidad en ciencias sociales y humanas que permita evidenciar las capacidades y oportunidades de cooperación y transferencia.

Anclajes teóricos metodológicos revisados y aplicados:

Para un mejor encuadre metodológico del objeto de estudio, se revisan estudios cualitativos de enfoque biográfico que sirven de aporte al análisis de relatos de vida científica. A través de la realización de entrevistas en profundidad, los científicos expresan a un grupo identitario/biográfico (investigadores de las ciencias sociales y humanidades), en consonancia a un ethos científico2 (comunidad de pares) que a la par los enmarca en un sistema científico nacional en vinculación internacional.

En consonancia con lo planteado por Meccia (2020), las narrativas permiten encontrar similitudes o divergencias de un “yo referencial” de identidad al construirse relatos sobre aspectos o fuerzas que interpelan los discursos personales; identificando qué separa o identifica a un grupo en relación a una comunidad más amplia y/o sistema. Esto implica conocer la dialéctica entre un “yo ideológico” –autorreferencial de ciencias sociales y humanidades–, a través de un “yo lingüístico” que en cada entrevistado expresa un “yo fenomenológico” –que los interpela individualmente con los hechos–. Se observará cómo se dan “giros existenciales” de los actores ante acontecimientos puntuales (Dalle: 2013), y sus cambios de percepción en función de algunas variables a lo largo del tiempo.

En la fase cualitativa de la tesis sobre movilidad internacional de graduados universitarios argentinos realizada por Flores (2009), se evidencia que las condiciones de los países afectan a las trayectorias de carreras de los recursos humanos. En los últimos años, estos hechos juegan especialmente en detrimento de los investigadores de las ciencias sociales3. En términos de Giddens (1998), ante la inminencia de lo incierto4: “¿hasta qué punto las angustias son peligros u oportunidades?, o en cambio, respuestas adaptativas y/o nuevas iniciativas.

Este artículo no evade la singularidad de lo vivido por cada entrevistado, sino que busca poner a la luz a un sistema científico local en el escenario de internacionalización, mediante la reconstrucción de relatos a modo de memoria histórica grupal “disciplinar” y a la vez “social” por la pertenencia a un “ethos más amplio de la comunidad científica argentina–. Estas conexiones discursivas, a la vez se entretejen con situaciones de vida personales (familiares, afectivas, emocionales).

Por último y, siguiendo a Kornblit (2007, 14), durante cada entrevista se efectúa una comprensión de relatos en torno a escenas vividas en el pasado, en el presente y con prospectiva a futuro. Lo simbólico se cristaliza a modo cadenas causales entre eventos históricos del sistema científico y las trayectorias de carrera, en diálogo constante y con un libre albedrío; elementos que, acoplados, permiten evidenciar cambios de comportamientos y de percepciones como “cursos de vida”). A estas cadenas, en procesos de movilidad internacional, Pedone (2010) las define en términos “horizontales” y “verticales” (las primeras relacionadas a vínculos de solidaridad entre pares y, las segundas, en relación a un entorno institucional y político condicionante pero a la vez cambiante).

Diseño metodológico:

Los hallazgos presentados devienen de un trabajo de campo –en curso– iniciado en el mes de octubre de 2019, mediante el diseño de una guía de preguntas para efectuar entrevistas en profundidad a la mencionada unidad de análisis (considerando la equidad regional y de género como los dos criterios principales). Se agrega que, desde el establecimiento de los contactos, hasta el mes de febrero de 2020, se concretaron un total de diez casos. Las dimensiones del cuestionario, son las siguientes: i) “perfiles” socio-demográficos y características de las estancias e intercambios internacionales ii) “relatos sobre la experiencia en el extranjero” (canales de movilidad y medios de información, perspectivas de movilidad, migración y de posibilidad de transferencia de conocimientos al país); y iii) “imaginarios” (sobre los argentinos residiendo en el extranjero, las condiciones locales e internacionales de ejercicio profesional; y las políticas macro en la materia).

En el primer apartado se analizan los relatos sobre los primeros itinerarios profesionales internacionales de la unidad de análisis, en el segundo, las visiones sobre las capacidades de investigación locales y los aportes internacionales en sus disciplinas y, en el último, las percepciones sobre las condiciones vigentes del sistema científico para identificar recomendaciones para la mejora de la política.

1. La experiencia en el extranjero: perfiles y primeros itinerarios profesionales

A continuación se considera al trabajo de Santos Sharpe (2020), el cual analiza la visión simbólica de procesos de discontinuidad de carrera en ex alumnos de la Universidad de Buenos Aires. En la pregunta principal, el autor plantea la reflexibilidad existente sobre la experiencia en momentos determinados en relación a un contexto. Su aporte permite conocer los espacios que recorren los científicos a nivel institucional e internacional, identificando situaciones (coyunturales o estructurales) en relación a sus expectativas de carrera durante el tránsito de la misma; dicho de otro modo, cómo sus visiones fueron modificándose desde el primer intercambio internacional al inicio de sus actividades científicas, hasta el ejercicio profesional actual.

Si bien todos los entrevistados actualmente ejercen sus función de investigación, fueron viviendo “discontinuidades” –desde circunstancias de motivación vocacional, pasando por sensaciones de soledad y de falta de reconocimiento, hasta la elaboración de estrategias para superar trabas y seguir adquiriendo capacidades y no quedar fuera de sistema–. Siguiendo el planteo de Sharpe, es en esos momentos que emana el ejercicio de toma de decisiones personales, como dimensión subjetiva por la cual se elaboran jerarquías de criterios para encauzar caminos complejos.

Un primer recorrido por los discursos, implica el concerniente a las primeras experiencias internacionales.

Cantidad de viajes y modalidad:

Todos los entrevistados han realizado más de una experiencia en el extranjero: la primera fue al momento de iniciar su formación como investigadores (etapa de formación de posgrado). Se destaca que los menores de 35 años, efectuaron más de una estancia internacional y, en cambio los mayores, admiten que la segunda estadía fue mucho tiempo después de la obtención de su título de maestría y/o doctorado.

“En mi primera beca en Ecuador me propusieron investigar que me abrió la puerta para postular a otra para volver a investigar sobre lo mismo allí (…) A la par hice formación en Montevideo; si bien ahí no me pagaron el pasaje, me interesó porque era sobre la misma línea. La última estancia fue este año en España para investigar también sobre el tema y institución me becó”.

“Me recibí en 2014 de Licenciado, termine mi beca y doctorado gracias al CONICET5. Viaje por mi cuenta a México en 2011 pero antes había postulado a varias becas. A nivel de posdoctorado ahora volví a México haciendo experiencia”.

“Trabajo en educación e hice una estancia de grado mediante un convenio de mi universidad con Colombia con una beca. Quería ir para culminar mi carrera; recuerdo muchos pasos burocráticos pero me inserte en un grupo que me aportó mucho. En posgrado, hice una estancia de 3 meses en la Universidad de Toulouse donde curse seminarios y participe en charlas y conferencias, también con beca…los requisitos no eran sencillos”.

Los caminos iniciales de la movilidad internacional, demuestran que permiten incursionar en lazos más profundos con sus grupos institucionales de pertenencia actual. La primera actividad en el exterior, tiende a ser por formación o por estancias cortas de intercambio, y la segunda, de la mano de actividades científicas coordinadas por un equipo (como invitaciones a congresos, demanda de asesoramiento y consultorías, cooperación en el marco de un proyecto, o capacitación, entre otras).

Esta situación puede ser análoga a lo que conceptualmente Guiddens (1998:9) describe como “vínculos de amplio alcance espacio-temporal” del mundo moderno, donde se observa “una creciente interconexión de influencias universalizadoras por un lado, y las disposiciones personales, por el otro”. Estas conexiones conviven con las categorías de confianza y riesgo ante circunstancias e incertidumbre y opción múltiple de carrera. En un mundo científico globalizado, los actores se encuentran interconectados en un medio internacional en línea al desarrollo de un yo referencial, en un entorno institucional más pequeño, pero que también requiere de articularse para fomentar estas actividades.

Canales y modo de financiamiento:

Al indagarse sobre sobre las posibilidades de concreción de una experiencia internacional, en general se afirma que fue motivada por iniciativa propia y, alrededor, de un tercio, indica que por sugerencia de tutores o colegas. A medida que fueron ejerciendo, plantean que resulta clave la actualización de conocimientos internacionales, buscando mecanismos para promocionar estos viajes en el grupo donde trabajan sus líneas de investigación, o por contacto con colegas en el extranjero.

“Como estudiante de doctorado, quise insertarme en un grupo de investigación sobre mi tema y con el equipo y mi directora nos presentamos a un proyecto Marie Curie en lazo con universidades latinoamericanas; esto me permitió armar una red con Francia en contacto con la UBA en permanente contacto”.

“Mis primeras becas sobre la misma línea, me permitieron seguir obteniendo financiamiento; el último, de una institución española para actualizarme”.

Casi la totalidad obtuvo una beca para su primer viaje, aunque admiten que en la segunda experiencia fue complicado conseguir soporte monetario; aquí realizan una fuerte crítica a la falta de programas macro como déficit institucional a la hora de promover estas actividades.

“Quería viajar a los Estados Unidos y justo mi director de tesis tenía contacto con una universidad que podía recibirme; si bien hice algunos intercambios no pude acceder a financiamiento. Postulé a la beca Fullbright pero en esa convocatoria no fui elegido así que decidí viajar por mi cuenta”.

“Cuando estamos haciendo el doctorado no queda claro cuáles son los medios para que te financien (…) uno mismo debe trazar esa búsqueda”.

“Me costó muchísimo acceder a financiamiento para viajes una vez que me doctoré; es más fácil cuando sos estudiante. Quise volver a Europa para profundizar mis temas con quienes lo trabajan allá, pero no pude dada la inflación y con tantas responsabilidades”.

Siguiendo el planteo de Guiddens, en esta etapa profesional comienza a vislumbrarse una tensión por falta de recompensa, pero aún la situación es percibida como una inversión dispuesta a encararse por oportunidades de carrera a mediano plazo.

En el trabajo de Santos Sharpe, se observa que la formación educativa previa es percibida por los sujetos como una causa estructural de decisión de discontinuidad de los estudios, y que frente a eso, los individuos hacen uso de determinados soportes compensatorios, que si son únicamente internos (no institucionales), evidencian riesgo a la deserción. También a nivel de posgrado, ese vínculo con los nuevos modos de producción mundial del conocimiento, determinan los sentidos de las carreras: no obtener financiamiento para un congreso o estancia internacional, no encontrar oportunidades para transferir una nueva línea de traajo en una institución local, no formar parte de redes para divulgar resultados, o el no ingreso estable a la carrera de investigación, configuran riesgos estructurales que condicionan en gran medida los despliegues de carrera y capacidades de los recursos humanos.

Regiones:

La mayoría de los consultados expresa que la primera estancia les abrió el panorama sobre las oportunidades de becas en varios países. Una mitad realizó el primer intercambio en universidades latinoamericanas (fundamentalmente, los más jóvenes) y, la otra, en Europa o los Estados Unidos; tendencia que también reflejada en los últimos trabajos con datos disponibles del tema (Flores: 2011, y Luchilo, Moreno y D´Onofrio: 2019)

Una vez más, se plantea la permanente comunicación con los referentes institucionales internacionales y que, en función de los contextos y las políticas locales, también pueden delinearse los destinos de los intercambios (además del tipo de transferencias de conocimientos).

“Yo obtuve becas de posgrado FONCYT y CONICET, pero antes había iniciado una maestría en ciencias sociales por mi cuenta. Cuando finalice las becas, realice experiencia en un equipo de economías regionales de un Centro CONICET e hice contacto con investigadores de Mérida. Me interesaba el enfoque y quería salir de las dinámicas de investigación local. Esa estancia me permitió presentar avances de mi tesis para perfilarla mejor. En México tendí redes y una propuesta de proyecto comparado - (...) esto me permitió tener oportunidades de intercambio. Si bien muchos se van a Estados Unidos y Europa, en África es interesante conocer dinámicas de economías familiares”.

“Yo hice todo mi doctorado en España. Retorné al país muchos años después porque me había insertado en un equipo con el que no perdí jamás contacto”.

“Gracias a la beca en Europa conocí a latinoamericanos de varios países por ser un programa en red; pude reencontrarme porque no olvidemos que es menos costoso viajar hacia países de América Latina (…) nos consultamos temas y posibilidades de publicar o, sino, los invitas y te invitan a congresos; pero no siempre hay financiamiento”.

Aquí resulta pertinente mencionar el trabajo de Dalle (2013), que analiza el entramado de posibilidades en términos de recursos movilizados y de canales para concretar experiencias de movilidad. En su texto en torno a familias migrantes de clase popular en el Gran Buenos Aires, se muestran aspectos de transmisión cultural como recursos soporte para el ascenso social. En esa investigación, también se describe como la vida de las personas son influenciadas por procesos macro históricos.

Estos elementos son aplicables a las experiencias científicas, debido a que tanto los mentores de investigación, los contactos establecidos en el extranjero, el entorno de investigación (los colegas), como las posibilidades de acceso a financiamiento, juegan un papel concomitante respecto a las oportunidades de carrera a la hora de remediar circunstancias adversas. En los relatos queda en evidencia que los lazos sociales constituyen un conducto esencial para consolidar proyectos –además de ampliarlos– en un nivel tan importante como el del acceso financiero.

Retomando a Sharpe, a la hora de tomarse decisiones, la experiencia social implica un sistema de actitudes y opiniones sobre el cual el actor se toma el trabajo de definir una situación e imágenes de sí mismo. Esto implica hacer énfasis en la dimensión simbólica que configuran las experiencias con el sistema, en relación con los colegas locales e internacionales; elementos que a la vez abrazan las decisiones personales de carrera.

2. Sobre la internacionalización del conocimiento: condiciones de ejercicio de la investigación mundial y capacidades disciplinares

En los siguientes dos apartados se profundiza sobre las condiciones cotidianas que inciden en las carreras científicas internacionales y en el aporte que implican para el desarrollo del país. Se añade además el aporte conceptual sobre trayectorias socio-espaciales de migrantes realizado por Pedone (2010).

La autora analiza cadenas migratorias en el marco de “lazos horizontales y verticales”; en el caso de los científicos, esas conexiones pueden referir a caminos de cooperación internacional que encauzan líneas de investigación y que revelan condiciones de ejercicio profesional y de resolución de problemas entre colegas y a través en sus prácticas con un sistema. Su abordaje, en muchos puntos es análogo al de Sharpe y al de Dalle (respecto a los itinerarios de vida de estudiantes en el primer caso, y a los de migrantes, en el segundo) sólo que permite hacer mayor foco en los intersticios entre elementos externos e internos mencionados por Guiddens (que en este caso, son los dinamizan o ponen en tensión el intercambio y transferencia de conocimientos).

Importancia de la infraestructura y gestión de la ciencia global:

Los entrevistados coinciden en que la infraestructura y el personal en gestión, son recursos clave para brindar soporte a las actividades científicas y de cooperación internacional. Al revelar las ventajas vividas con las estancias internacionales, las contraponen con las condiciones científicas locales a modo de insumo que corre la cortina de los aspectos clave a mejorar a corto y mediano plazo.

En este punto, identifican problemas en las capacidades de gestión de la política pública, las cuales admiten también afectan a las oportunidades de acceso a instancias de colaboración internacional en sus instituciones de pertenencia. Los elementos deficitarios que cuestionan son: a) escasas oportunidades de financiamiento para pasajes; b) costos dolarizados de congresos; c) bajo sostén público para programas de cooperación en todas las instituciones y regiones del país; d) escaso personal en gestión de las áreas de internacionales; y e) revisión de plazos por tema de licencias.

a-Escasas oportunidades de financiamiento de pasajes:

Se argumenta que este problema es mayor para los más jóvenes investigadores, manifestando que cuando surge una actividad en el equipo, suele viajar el director dificultando así las oportunidades de experiencia internacional en todos los miembros.

“El tema de pasajes es complicado, a veces hay un proyecto en el equipo y por más que tu director tenga la intención y haga esfuerzos para tramitarlos para sus becarios o investigadores iniciales, si no hay suficiente dinero optan por ir ellos; debería haber una normativa que permita rotar y que no sean siempre los directores así los demás también logran reconocimiento”.

b-Costos dolarizados para inscripciones a congresos:

Se afirma que no se presenta sólo en los congresos internacionales sino también en los de localización regional y nacional.

“Había terminado la carrera y me sentía a la deriva. A tres años del corralito argentino, no había tantas becas, sin embargo eso mejoró y vino la política de becas (…) me postule y logré estar en una universidad europea durante un semestre. Eso me abrió muchas puertas (…) al año me invitaron a exponer los resultados del proyecto en otro país por ser un proyecto en red. Sólo en ese plazo, viajé dos veces, publiqué 5 artículos en revistas internacionales y hasta fui parte de un libro, cuando quizás eso, acá tardas 5 años en lograrlo”.

Entre los que iniciaron su formación a inicios del nuevo milenio, también se expresa la idea de ciencia mercantil para pocos, aunque en términos números sea más concurrida que en previas décadas.

“Cuando empecé mi carrera, hace unos quince años, no era común que se cobrara por cada congreso y menos en los de tu misma disciplina. Sólo viajaba una elite porque no había plata para nada y menos para becas (…) No era común que se cobre todo; es algo nuevo y lamentablemente se hizo costumbre, un negocio (…) ya bastante cuesta conseguir pasajes y viáticos para que entre provincias y países hermanos nos pongamos más trabas. También cuando se arman esos mega congresos anuales del área en tal sede y al otro año, en otra, siempre vez las mismas caras en la foto”.

c-Bajo sostén público para fomentar programas y convenios de cooperación en todas las provincias del país:

Se plantea que muchas de las actividades se dan por iniciativas de los propios investigadores o grupos de I+D, es decir, sin suficiente apoyo institucional ni macro-gubernamental (lo cual también fue visto en el primer apartado sobre itinerarios de formación internacional).

“En nuestro sistema no se da tanto puntaje a tu experiencia transnacional como muestra de transferencia; todavía está el mito de que las ciencias sociales no logran eso. En mi carrera es fundamental detectar necesidades con las comunidades, hacer procesos de acompañamiento a cooperativas, pero eso queda invisbilizado; además, una estancia internacional te brinda mucho más panorama a ser aplicado como modelo acá. Esas cuestiones no están contempladas a la hora de financiarse o evaluarse a nivel local”.

Parafraseando al contenido del referenciando libro de Giddens, los científicos expresan situaciones de agotamiento ante condiciones para tramitar proyectos y resultados científicos para seguir perpetuando la ampliación de su experiencia. Las actividades cotidianas son vistas como “exigencias externas”, lo cual no impide que puedan indagar modos alternativos, pero sí, en el “mientras tanto”, vivenciarlos con sentimientos de desesperación en vez de enriquecimiento y proliferación. Aunque los investigadores reconozcan su capacidad, el estilo de vida científico (como un elemento de identidad de un ethos a modo de comunidad de pares respecto a criterios acordados de evaluación y metodologías) entra en conflicto a la hora de experimentarse la “no recompensa” durante el recorrido de carrera.

d-Escaso personal en gestión de las áreas de internacionales:

Este hecho es abordado a nivel cuantitativo pero también cualitativo; se subraya la sobre carga de tareas o de superposición de funciones entre quienes ejercen esta función como un gran problema institucional local de la ciencia. Admiten que no se evidencia un merecido reconocimiento hacia estos recursos humanos, aunque cotidianamente la comunidad perciba los problemas cotidianos a los que deben enfrentarse.

“El personal de apoyo es clave. Recuerdo en México me facilitaban todo: donde sentarme en la biblioteca sin tener que tramitar nada, acceso a café, internet y computadora; hasta una notebook me prestaron durante la estadía”

“La gente de gestión acá tiene sobre carga laboral y bajos salarios; nosotros a veces no nos damos cuenta pero hacen milagros con nada de presupuesto”.

“Acá al tener problemas de presupuesto trabajamos con mucho nivel de estrés; mucha burocracia de “llena eso, hace esto, completa esto”. Eso hace que nos apuremos y que solo sobrevivan los hábiles; tenes que ser rápido sino te quedas en el camino por mas potencialidad académica que tengas”.

Los entrevistados perciben al sendero de carrera como un complejo entramado de vínculos dentro de las redes científico-institucionales nacionales e internacionales. Desde allí van tomando decisiones profesionales en confluencia con criterios personales, de colegas, y observando políticas macro (verticales) y condiciones de cooperación (horizontales) de sus instituciones de pertenencia. Todo esto sirve de marco para identificar la producción de significados e identidades de los científicos ante tensiones o acuerdos en relación a una cultura científica local e internacional.

Entran juego varias situaciones de discontinuidad durante y luego del proceso de formación en el marco de una periodización de la carrera científica en un “entorno socio-espacial” (respecto a las situaciones para la investigación y lo disciplinar) y en relación a las categorías del “yo autoreferencial” y “yo fenomenológico” expresadas por Meccia (2020). Para el autor, lo autoreferencial son las situaciones personales y de colegas del mismo campo de conocimiento a modo de un “yo ideológico” y, desde ambos términos referenciales (personal y de pares disciplinares), hay un vínculo con la comunidad científica y el propio sistema definidos como “elementos externos”; todos juntos, incidentes en acontecimientos y contingencias.

Aquí se revela el “yo ideológico” sobre el entorno social, el cual alude a lo “fenomenológico”: en una primera instancia de las entrevistas, se reconocía a los colegas y mentores como recurso social dinamizador de sus recorridos –lo que alude Pedone al referir a la solidaridad horizontal-, pero al iniciar el ejercicio de investigación cotidiana, atestiguan hay más oportunidades para colegas con mayor experiencia dado un reconocimiento que se reproduce por su mayor interacción con la comunidad. Es decir que, a la hora de obtener apoyo para viajes, los entrevistados se identifican en situación de desventaja en relación a un director o investigador de mayor categoría dentro de la misma área disciplinaria. Aquí el modus operandi del sistema es percibido como limitante para lo personal y otros pares en similares situaciones.

“Yo estuve en Europa central y vi que la infraestructura es estupenda; me sirvió mucho como espacio de trabajo, pero en términos de formación a nivel de maestrías, nosotros somos mejores. Igual tuve problemas en la UBA para el reconocimiento de créditos de doctorado cursado allá”.

“Ya todos sabemos lo complicado son los trámites a la hora de justificar créditos o titulaciones o rendiciones de viajes; el tema de la homologación en un mundo globalizado es paradójico que esté atrasado en la Argentina (…) el personal administrativo está con muchas cosas y no son responsables de la situación”.

En este momento resulta interesante hacer una analogía con otro aporte de Meccia (2012, cap. V) denominado “El tiempo es un dibujo”, el cual refiere a la sociología de la homosexualidad y cuyo enfoque son los relatos que reconstruyen la vida en relación a los entornos que la circunvalan. Si bien la unidad de análisis es distinta, resulta interesante la visión sistémica de un grupo social y de un otro externo (contexto) a modo de ejercicio cualitativo. En el artículo de Meccia, los elementos externos “en época de globalización gay”, son expresados como requisitos enmarcados en un contexto de evolución, pero que se convierten en opresores (“te dejan afuera”-, si no se cumplen); “eso lleva a la gente a pensar en su propia supervivencia”. Con relación a los científicos, si bien los entrevistados reconocen el esfuerzo del personal en gestión en torno a las tramitaciones relacionadas a la función de internacionalización, debido a las limitantes del sistema al respecto (como poco personal, superposición de tareas, y falta de presupuesto institucional para incorporar más), las capacidades en ciencia del país, quedan “tensionadas ante la exigencias de requisitos burocráticos que demanda la tradicional práctica investigativa”. Por todo esto, los entrevistados expresan que deben persistir en la tramitación de estas metas, buscando nichos de posibilidades por propia cuenta y con doble esfuerzo –lo cual también sucede con el personal de apoyo administrativo-.

e-Revisión de plazos de entrega de productos científicos en el marco de licencias de cuidado:

Otro aspecto limitante mencionado, es el cortocircuito existente sobre los criterios tradicionales de evaluación científica en relación a las condiciones de cuidado de menores y otras personales. Si bien la mayoría refiere a las licencias de maternidad y paternidad, también surgen relatos sobre las situaciones de los que tienen personas mayores a cargo.

“Un investigador padre con una licencia corta vuelve muy rápido a la actividad, las mujeres tardan más; conozco una pareja de investigadores donde ella fue prácticamente penalizada mientras que su pareja pudo retomar enseguida”.

“Yo no tengo ni hijos ni marido y a veces sentís que te perciben como que te sobra tiempo y sutilmente te exigen más, y peor, muchas veces terminé haciendo tareas de otras personas porque me ven responsable (...) se olvidan tengo a mis padres muy mayores pero sobre todo, una vida privada. Todavía hay gente que piensa que todos vivimos como antes… también hay muchos varones solteros y estamos con el tiempo justo”

“…comentarios desagradables como “uh ella siempre falta por la hija”. Entonces vez una falta de solidaridad no sólo en esferas altas sino entre quienes tendríamos que ser solidarios”.

Podría afirmarse que, si bien lo tradicional (criterios de evaluación) convive con condiciones personales divergentes entre los miembros de la comunidad científica (además de nuevas líneas de investigación disruptivas de enfoque multidisciplinar), ambas categorías no pueden evolucionar dinámicamente si la trama política y relacional no encuentra articulación, o al menos en un muy lento ritmo y con altos niveles de frustración y de esfuerzos que afectan la calidad de vida y la productividad de los recursos humanos durante su accionar científico (primando entonces, la involución como vector principal del sistema de productividad científica).

Ventajas del aporte disciplinar de las ciencias sociales con líneas disruptivas para el sistema local:

Sobre este punto, si bien los entrevistados comentan que su itinerario curricular se fue forjando en el mismo campo, la adquisición de conocimientos ha sido multidisciplinar, es decir, no necesariamente de la misma disciplina que la carrera de grado, lo cual les abrió oportunidades de ampliar información y resultados de aplicación en sus investigaciones –y/o ir eligiendo líneas y enfoques de trabajo-.

“Me di cuenta que cuando viajé, el tema de investigación no era sobre lo que había estudiado o me interesara, pero eso me permitió ampliar el abanico de enfoques. De hecho, mis conocimientos disciplinares aportaron una mirada sociológica y cualitativa del tema que ellos no tenían. A medida que me relacioné con más extranjeros, más fácil implemento lo que aprendí en mis publicaciones”.

“Es increíble que cuando me presenté por primera vez al CONICET para Carrera6, el mismo proyecto que me aprobaron para el doctorado en la universidad, y muy similar al que presenté luego para la posdoctoral del CONICET, ahí fue rebotado porque lo presente a otra comisión, a humanidades en vez de sociales (…) los tradicionalismos impiden la creatividad dentro de lo conocido y leer artículos de otras disciplinas te abre la cabeza. En el extranjero está todo mucho más avanzado ese tema”.

Se indica que son muy pocos los espacios de intercambio internacional promocionados a nivel macro para poder generar y producir nuevos conocimientos en ciencias sociales y humanidades –tanto a nivel de las universidades, como de organismos de la política científica–. Queda en evidencia que la arista más visible de la movilidad, es la de estudiantes mediante programas de becas financiadas desde el exterior (Flores: 2009), o viajes por iniciativas de los propios investigadores. A pesar de que las universidades suelan tener un área de internacionales, la misma no se articula con las funciones de investigación y sus unidades académicas; sumado a esto, la falta de presupuesto para la función de internacionalización y los mecanismos de evaluación representan limitaciones estructurales.

“Lo multidisciplinar no supone un cuestionamiento etnocéntrico; no sucede. Se insiste mucho en trabajo interdisciplinario y está bien valorado pero hay barreras de organización en nuestras propias disciplinas y tradiciones de evaluación. Nuestras estructuras no están organizadas como en Estados Unidos o Europa para que eso ocurra”.

“Se tiende a la hiper especialidad micro focalizada por temor a desorientarse la mirada del trabajo; ese es en realidad un modelo de las ciencias exactas y naturales, pero lo interesante de los intercambios, permite ampliar miradas incorporando metodologías de otros lugares (…) Lo innovador no siempre surge desde el medio local a pesar de la experiencia”.

“Me di cuenta que hay contenidos extranjeros que no tienen paralelismo con lo que hacemos acá. El aporte principal de la cooperación, es que hay temas que no están muy trabajados acá o allá, y si viajas tomas lo de un lado y del otro con grupos y sus redes para mejorar interdisciplinariamente un tema (…) pero cuesta mucho justificar por qué viajas y encontrar convocatorias locales”.

“Recuerdo el caso de un joven investigador que había recibido premios y se presentó directamente a investigador independiente con 30 años (…) imagínate lo disruptivo que fue eso; el CONICET no estaba preparado y tuvieron qué hacer una comisión especial con evaluaciones externas con universidades internacionales de mucho prestigio a ver que les parecía y la respuesta fue “¿cómo no lo vas a reconocer si es excelente profesional?… sino, me lo llevo yo”.

Por lo expresado, se induce que el estímulo a lo multidisciplinar, en el contexto de internacionalización requiere de vínculos institucionales y no sólo sociales; los primeros enmarcan las posibilidades y los segundos los intentos para generarlas; ambos ejes son motores dinamizadores.

Imaginarios sobre la comunidad de pares respecto a las trayectorias locales e internacionales en las ciencias sociales:

Los lazos con el sistema y los colegas, son determinantes concomitantes de las propias situaciones y condiciones. En las tramas socio-institucionales (con sus prácticas, criterios e intercambios), surgen situaciones de cooperación, de acceso de oportunidades, pero también, como fue ya observado, emociones de desmoralización.

A continuación, se aborda la frustración de los profesionales de ciencias sociales y humanidades ante la falta de reconocimiento de la importancia de sus áreas para la ciencia argentina.

“Sonará raro pero no siempre queda en evidencia que tenemos científicos de calidad en ciencias sociales. Nuestro país es muy reconocido en estas áreas desde la década de 1960. Hay una distribución general, pero después lo que cada uno consiga depende de cada uno y en ese acto se diluyen los mecanismos equitativos de reparto entre equipos que trabajan temas cercanos, o lo que es peor, entre los propios compañeros de esos equipos”

“Acá hay mucho amiguismo paternalista y las mujeres siempre corremos en desventaja (…) aunque nosotras seamos más, siempre sólo una crece”.

Asimismo se revelan situaciones de discriminación:

“Dentro de la estructura verticalista de la investigación argentina, ya es hora de hacer cambios; la cultura y las formas de hacer política científica no es la misma que hace 10 años (…) yo siento que a mí me quieren poner un pie en la cabeza cuando planteo algo novedoso”.

“El otro día le decía a una colega: “¿cómo es posible que este pibe que era mi compañero y hasta no hace tanto hicimos el mismo camino, hace un tiempo veo le sea todo tan fácil?: viaja, publica todo el tiempo en revistas de calidad internacional porque lo citan continuamente y hasta lo invitan a todos con todo pago (…) no es políticamente correcto decirlo porque todos somos capaces, pero hay mucho amiguismo”.

Bajo el concepto de redes de Pedone, el rol que juega cada actor de manera horizontal y vertical en inter-conexión, expresa el “yo ideológico” –mencionado por Meccia- en relación a los sucesos. En los relatos sobre otros colegas y las políticas científicas, se van expresando relaciones de desigualdad que los ubica en un lugar inferioridad en la jerarquía de acceso de oportunidades.

“Cuando era becaria, entendí que a veces tenés que hacer cosas que no son las que te corresponderían (como llenar un formulario, llamar por teléfono, llevar medialunas), pero eso no es tan molesto sino cuando aportas una idea, solución o propuesta ante una situación compleja que conoces y, también, porque estuviste en otro país, y sentís te minimizan o desvalorizan, como que nada de tu pasado valió; en ese grupo entraste precisamente por tu experiencia pero a la vez te hacen sentir empezás de cero. Ahí es cuando te acordás del “me cortaron las piernas” de Maradona ¿Cómo podés fomentar la cooperación internacional si no tenés ni la propia?”

En este plano, la solidaridad, reciprocidad de la comunidad científica se ve diluida no sólo a nivel vertical (con el sistema), sino también horizontal en la relación con otros colegas. La movilidad puede ser concebida entonces, como un proceso social de aperturas o cierre de oportunidades a nivel de estructura de clases, género, edad o localización geográfica.

En el próximo apartado se corre más el velo a esa “apertura y cierre” de nichos de posibilidades de despliegue profesional a nivel de estructura de lazos sociales. Se revisarán las condiciones de contexto que juegan en detrimento de las posibilidades de cooperación científica en la Argentina y las visiones sobre oportunidades de mejora desde la perspectiva de los investigadores en ciencias sociales y humanidades (en términos de relaciones verticales).

3. Opiniones sobre las condiciones vigentes del sistema científico y recomendaciones en materia de políticas de cooperación institucional

En esta instancia analítica, en todos los casos se expresan reveses en momentos biográficos puntuales, más relacionados con contexto del sistema científico local –. Desde la perspectiva de los entrevistados, lo personal –decisiones– y el contexto científico mundial –escenario global-, parecen ser elementos de menor fuerza como causales de los fenómenos.

En los relatos se aprecia lo que Kornblit (2007) define como desafíos para insertar sentidos individuales atribuidos a la experiencia con el entorno (única vía para trascender lo particular y construir un saber más denso sobre lo social).

La falta de cupos para ejercer como factor de la emigración calificada:

En el proceso de formación como científicos, la falta de cupos para el acceso a la CIC, en muchos casos implicó más de una postulación a las convocatorias, o la deserción del intento por necesidades de acceso a empleo estable a corto plazo. Si bien aplauden la política de aumento de becas iniciada a mediados de la década de 2000, el problema del cuello de botella para ejercer, es definido como un desperdicio de talentos.

“En el extranjero sólo viaje para actualizarme; digamos tuve más de dos intentos para entrar a Carrera, y en el medio sentía el estrés por mi edad, porque para investigador inicial no debías superar tal rango etario y tampoco tenía experiencia para que me pongan de adjunta”.

Por otra parte, el tradicional límite de edad para ingreso a la CIC es considerado como un factor de exclusión; especialmente en el caso de las sociales y humanidades. Quienes superan en promedio actualmente los 35 años, han vivido esta situación en carne propia, dado que iniciaron sus carreras realizando estancias internacionales cortas o maestrías en el país, para profundizar conocimientos aplicados previa formación doctoral (algo común en estos campos del conocimiento).

Aunque formalmente la limitación etaria a ya no tiene vigencia, aun se perpetua en el “ethos evaluador” como requisito estandarizado (reproduciéndose a toda la comunidad y sistema como alto naturalizado).

“Muchos conocidos se fueron a otro país cuando vieron no entraron al CONICET. Yo todavía estudiaba pero recuerdo cuando Cavallo nos mandó a lavar los platos y eso llevo a que muchos se vayan a conseguir una plaza de profesor o de investigador al exterior”.

“En los últimos años hubo una baja local de financiamiento para becas internacionales, y eso hizo que muchos de los de mi generación buscáramos por nuestra cuenta o por la universidad extranjera las oportunidades (…) yo quisiera trabajar acá pero si veo es muy complicado entrar al CONICET o si en la universidad no consigo un cargo para sustentarme, ni dudo emigrar”.

“Sentís como que vos tenés que forjar la tuya y eso es una falta de reconocimiento a los científicos”.

También se hace alusión a connotaciones simbólicas que desnudan la resolución de situaciones individuales y grupales. Los entrevistados fueron observando que los colegas más jóvenes, fueron decidiendo hacer doctorados evitando maestrías de interés, para así evitar la potencial traba etaria para el acceso a la CIC. Efectivamente, el sistema no termina de absorber a talentos con otro tipo de itinerarios científico-tecnológicos (especialmente a los magister con experiencia en temas aplicados), sino que prioriza a quienes se doctoran y tienen facilidad de producir papers. Lo destacable es que plantean que la productividad es también a causa de una estabilidad laboral o apoyo familiar, situación que juega en detrimento de quienes no tienen estas condiciones a favor. Es decir, el factor no se percibe por el concepto de “capacidad”, sino por el de “oportunidad”

Quienes realizaron estancias en el extranjero o maestrías en la Argentina -con una duración promedio de tres años incluido el desarrollo de la tesis-, van llegando a una edad en la que -si bien son jóvenes-, una vez finalizadas las becas de posgrados, resulta clave acceder a empleos full time para sustento (y no siempre asociados a su perfil académico). Una vez más, como situaciones personales, se agrega que entre quienes tienen hijos, ese hecho perjudica la productividad durante un plazo a pesar de las normativas de licencia del sistema.

“Es mucha la gente de mi disciplina en la Argentina que ha realizado maestrías desde mitad de los 2000 con mucha experiencia en investigación y de consultorías. Antes alguien así entraba a CIC, de hecho, la norma dice “doctorado o formación o experiencia equivalente”, pero no resulta así. También hay gente que hizo doctorado y hasta especializaciones afuera y tampoco porque se demoró años.

“Por mitad de los 2000 se impulsó que haya becas y la mayoría hacíamos maestrías en nuestras carreras. Después la vida te lleva a no terminar un doctorado tan joven; no sé, antes la gente se doctoraba luego de sus 50 años, pero a los de nuestra edad no nos dio el tiempo para hacer la tesis de pibes. Sin embargo, hacías investigación igual y hasta con más contactos de otros países; pero eso no se aprovecha ni valora”.

Se expresa que quienes realizaron trayectorias más aplicadas o por fuera del itinerario científico lineal; es decir, que no reproducen la dinámica de constante escritura de artículos sino otros productos, cualidades, y modos de transferencia-, presentan más dificultades de empleo estable. De allí se plantea que el sistema debe valorar a la par de la productividad, la creatividad y los lazos socio-institucionales.

“No es comprensible que si alguien se doctora de más grande y no tengan la grilla cubierta de papers anuales que exigen las reglas de juego, eso sea factor exclusión. Las reglas acá están mal planteadas porque no se adaptan a cómo va el mundo y porque el mismo sistema nos impulsó a hacer maestrías. Vez que entra al CONICET gente joven, merecidamente, pero a los demás que hicimos otro posgrado previo o una estadía en otra institución, el sistema no nos capta porque nos demoramos (…) y estámos haciendo mucho dentro de lo que podemos y ni hablar de otros amigos que ahora están laburando de otra cosa”.

“A mí todavía me duele que habiendo viajado al exterior y con años investigando, no me pude insertar al CONICET. No me eligieron. Igual hice mi camino, pero fue más largo e implicó mucho esfuerzo porque mucho tiempo no tuve ingresos estables. Mucha gente muy capaz y de experiencia, fue quedando afuera”.

En estos últimos fragmentos de relatos, se observa que el equilibrio de la relación con el sistema, no logra una satisfactoria reciprocidad en términos de lo que se aporta y recibe. Siguiendo a Giddens, el autoexamen refleja tensión entre la vocación y capacidad, respecto a lo que el sistema demanda. Las expresiones de solidaridad con colegas en similar situación y con la generación más joven, permite identificar sus propias condiciones de exclusión; proyectar un yo referencial esperanzador para que a futuro se eviten vivir situaciones y relaciones inerciales.

En las entrevistas se mencionan otras limitaciones, como ser, la escasa oferta de cargos titulares o adjuntos en otros organismos científicos o universidades –que además del CONICET, son los que permiten empleo estable y mejores montos luego de la finalización de las becas–. Si bien se reconoce que en las últimas dos décadas se promueve la docencia en universidades públicas, aún con cupo escaso, y general para categorías inferiores en términos salariales.

“No podemos tener más de dos cargos (…) si esperas a que te re-categoricen para más salario, te genera desgaste; sentís que no podes crecer ni dedicarte como deberías”.

“Hay una discriminación socio-económica porque está el tema de las incompatibilidades para acceder a otros cargos. Entonces qué hacés: ¿te quedas ahí por un sentido de pertenencia o genero otras estrategias? Cumplimos y estamos ganando poco salario. ¿Cuántos años tenés que esperar para cambiar de categoría? No vas a ser escuchado en ideas o propuestas hasta que no seas adjunto o independiente. Y ya a nuestra edad, tenés hijos, tenés que pagar cuentas; hay un embudo”.

Como puede observarse, si bien la vocación permite perpetuar la actividad científica, vive una continua tensión con las condiciones externas al “yo”.

Propuestas de mejora de instrumentos para la movilidad y cooperación internacional:

A continuación se analizan las propuestas para la mejora política. Los entrevistados reflexionan que las ciencias sociales y humanidades son fundamentales a nivel multidisciplinar y aplicado, para responder al desarrollo y necesidades locales en varias esferas (social, productiva, tecnológica, de salud, y vivienda, entre otras). Los testimonios además sugieren fortalecer al desarrollo de estas políticas a nivel federal.

“Sería importante que el Estado financie un programa en el marco de redes de investigación entre instituciones de la región latinoamericana o de otros continentes para intercambios en ida y vuelta, como los de la Unión Europea con Erasmus y en su momento Alfa”.

“Acá últimamente, muchos convenios ministeriales o de la cancillería quedaron en el tintero. Veo una falta de articulación muy grande con las universidades porque si hubiera más integración no sería tan difícil dinamizar la movilidad”.

“Yo vivo en una provincia que no es central, entonces, aunque tengamos una universidad nacional de excelencia, tenés menos oportunidades de acceder a un mayor financiamiento. Acá llega todo con menos fuerza”.

Las propuestas de fortalecimiento, son tanto respecto a instrumentos de cooperación como de reinserción; entre estos últimos, varios mencionan al programa RAICES y a la vez vale traen a la luz otros como el Programa de Recursos Humanos (IP-PRH) de la actualmente denominada Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación7 (reconociendo que ambos han perdido fuerza institucional en los últimos años).

“Los recortes de presupuesto fueron desbaratados; no había una línea de afianzamiento colectivo de nuestras fortalezas científicas. Esto hace que cada investigador y equipo tenga que elaborar estrategias en el medio de un cuello de botella”

“El desperdicio de cerebros es cuando un Estado no puede hacer uso eficiente de sus recursos humanos porque no tiene políticas científicas de movilidad; o cuando a través de políticas para formar personas en doctorado o posdoctorado, no haya posibilidad de tomar esos recursos humanos en el ámbito privado porque el púbico tampoco tiene esa capacidad; entonces esas personas emigran o terminan trabajando de otra cosa y eso es dinero desperdiciado por el Estado. También hay desperdicio cuando una persona está formada en un área y no puede tener vínculo ni posibilidades de movilidad para conocimientos novedosos”

“De mis experiencias internacionales encuentro que resultan de gran importancia los vínculos, pero en nuestras áreas es muy dificultoso sostenerlos”

Muchas de las recomendaciones y visiones son seguramente análogas a las de investigadores argentinos de otras disciplinas; evidencian insumos para repensar estrategias de la articulación mundial y para la política de transferencia. A continuación un compendio de las principales evidencias.

Conclusiones

En los relatos con los entrevistados sobre sus itinerarios de carrera, se expresan diversas motivaciones pero también sensaciones de incertidumbre y decepción. Se pueden detectar coyunturas puntuales que han sido determinantes en sus trayectorias de formación y de ejercicio profesional; todo esto, en un contexto atravesado por problemas estructurales del sistema científico argentino que perjudican la cooperación internacional.

Otros aspectos enriquecedores, refieren a la descripción de las dinámicas y los alcances positivos de las experiencias de movilidad internacional –en términos de carreras y equipos de trabajo de los campos disciplinarios de sus instituciones de pertenencia-, identificando temas prioritarios para el desarrollo local, y la propuesta de mejora de instrumentos de internacionalización.

En todos los consultados, la variable que los representa es la vocación por la investigación, la cual permite que el sistema científico –a pesar de sus problemas– pueda sostenerse de la mano del temple de sus recursos humanos. El yo ideológico autorreferencial de comunidad científica, observa al sistema con intención de mejorarlo en lo que respecta a una tradicional rigidez jerárquica en la distribución de recursos financieros y de reglas de funcionamiento. Los investigadores aún están dispuestos a seguir tomando riesgos en interconexiones horizontales y verticales para fomentar la movilidad y cooperación en sus instituciones y propias carreras, pero subrayando que lo vertical con forma de pirámide, reproduce condiciones que bloquean la adaptación a los nuevos tiempos tecnológicos y de demandas sociales. En este sentido, consideran es urgente repensar las capacidades de gestión y las redes de colaboración mundial y regional para aunar esfuerzos financieros y de infraestructura.

A modo de resumen, como principales hallazgos pueden subrayarse:

a-Relatos sobre el proceso de formación e imaginarios sobre quienes se movilizan al extranjero:

Consideran que la falta de oportunidades laborales en ciencia, tiende a ser la principal razón de una potencial emigración. A la hora de consultarles sobre colegas más jóvenes, coinciden en que si bien se dirigen a otros países con intención de retorno, muchos luego encuentran la posibilidad de insertarse en esas instituciones extranjeras por las políticas de atracción de los países industrializados. También mencionan que algunos optan por estos canales como modalidad de inserción temporal en labores asociadas a su perfil, o para poder proseguir con sus líneas de investigación, con la esperanza de que a mediano plazo mejoren las condiciones científicas del país y sean convocados con cargos.

El “ethos” de la comunidad científica y el yo disciplinar:

En este plano emergen situaciones emocionales sobre colegas y sí mismos, que confluyen en la elaboración de estrategias de calidad de vida y de experiencia curricular.

Se deja en evidencia un choque de cosmovisiones sobre las reglas de convivencia científica que gestiona y promueve el sistema científico argentino. Una vez que ejercen de manera estable, mencionan trabas institucionales y entre colegas para proponer temas disruptivos aprendidos en el extranjero; todo esto, en función de tradicionalismos del ethos científico a la hora de evaluar proyectos, perfiles o distribuirse recursos (escasos o, más bien, en conflicto a nivel horizontal).

Por otra parte, el mencionado déficit financiero, de gestión y de infraestructura, también es percibido como uno de los principales factores limitantes del ejercicio en sus líneas de trabajo (en paralelo afectando a las oportunidades de colaboración y de movilidad internacional). Si bien subrayan el tema de pasajes, costos de inscripciones a congresos y el déficit de los instrumentos de cooperación institucional a la hora de un alcance equitativo de oportunidades regionales, también destacan es imprescindible articular con profesionales de diversos perfiles (es decir, que no sólo son los científicos los que pueden brindar aportes para responder a demandas o necesidades urgentes).

b-Condiciones de investigación y propuesta de mejora de políticas de internacionalización: el elemento disciplinar por la experiencia adquirida:

Se percibe que la movilidad de investigadores en ciencias sociales y humanas, no es ponderada nacionalmente como prioritaria. La limitante (involución), está relacionada con las condiciones que dificultan la mundialización de los intercambios de conocimientos a modo de anclas burocráticas que reproducen estructuralmente el freno al dinamismo (evolución). Es por esto que las demandas tecnológicas globales no van en consonancia con la planificación nacional en ciencia, es decir, que en la práctica, se complejizan.

Si bien priman emociones de frustración en los relatos, el contexto de globalización es percibido de manera positiva para ampliar el conocimiento disciplinar, y más dinámico a la hora de responder a las necesidades en términos de las experiencias de otros países.

En este sentido, los entrevistados expresan que las actividades internacionales adquiridas son de vital importancia para abordajes interdisciplinarios en el marco de la congregación de científicos, funcionarios, entorno civil y productivo del país. Todos son conscientes de los problemas de presupuesto y de cupos profesionales, sumados al déficit para afianzar la cooperación, pero a pesar de sensaciones de desmoralización, en sus discursos también alumbran escenarios de mejora.

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1 RHCT incluye a expertos sin título doctoral, según el Manual de Canberra de la OCDE y Eurostat (1995) como “que hay completado estudios superiores en temas de ciencia y tecnología o que sin tener esa formación, están empleadas en una ocupación científico-tecnológica”; disponible en: https://www.oei.es/historico/catmexico/Manual%20_Canberra.pdf

2 A la hora de analizarse la relación entre comunidad científica y Estado, la organización de la investigación mediante el juicio de pares, la evaluación, y el financiamiento, véase Arie Rip (1996): "Los Consejos y la República de la ciencia en los años noventa", en Zona Abierta 75/76, Madrid.

3 Véase entrevista a Roberto Salvarezza realizada por el Diario Página 12, sección “Sociedad”, disponible en: https://www.pagina12.com.ar/235918-roberto-salvarezza-la-ciencia-estara-de-pie-y-volvera-a-ser-

4 Lo incierto en este año, también puede analizarse desde la incursión disruptiva de la pandemia del COVID 19, aunque sea un suceso que escapa a la meta de este artículo.

5 CONICET- Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Sitio web disponible en: https://www.conicet.gov.ar/

6 Entiéndase por Carrera del Investigador Científico (CIC): ; condiciones disponibles en https://convocatorias.conicet.gov.ar/ingresos-cic/